21 dic. 2008

La noble arte de mirarse el ombligo.

'Ultimo tango a Parigi'
('El último tango en París')




AÑO: 1972
DURACIÓN: 129 min.
DIRECTOR: Bernardo Bertolucci
GUIÓN: Bernardo Bertolucci, Franco Arcalli, Agnès Varda
BANDA SONORA: Gato Barbieri
FOTOGRAFÍA: Vittorio Storaro
MONTAJE: Franco Arcalli, Roberto Perpignani
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Marlon Brando, Maria Schneider, Jean Pierre Léaud, Massimo Girotti, Maria Michi, Catherine Allegret, Giovanna Galletti





'Quiet City'



AÑO: 2007
DURACIÓN: 78 min.
DIRECTOR: Aaron Katz
GUIÓN: Aaron Katz, Erin Fisher, Cris Lankenau
BANDA SONORA: Keegan DeWitt
FOTOGRAFÍA: Andrew Reed
MONTAJE: Aaron Katz
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Erin Fisher, Cris Lankenau, Sarah Hellman, Joe Swanberg, Tucker Stone, Liz Bender, Karrie Crouse, Keegan DeWitt, Daryl Nuhn, Michael Tully, C. Mason Wells





Hace unas tres semanas me propuse escribir una crítica sobre el reciente debut de Aaron Katz, aunque al echárseme encima los exámenes y trabajos propios de este mes lo fui dejando de lado. La verdad creí que no la acabaría escribiendo, simplemente por desgana y paso del tiempo, pero el hecho de ver ayer una cinta tan mítica como la de Bertolucci y desear desmitificarla hizo que me plantease escribir una reseña paralela sobre ambas, ya que comparten su gran defecto, mas con los matices propios de 35 años de diferencia.

Maria Schneider y Marlo Brando encarnaron a la tórrida pareja de este sobrevalorado y mítico título del cine de los 70Ultimo tango a Parigi es, sin duda alguna, una de las películas más míticas de los años 70, y probablemente el referente más importante del cine erótico-existencial. Ahora bien, lo cierto es que existen cientos de películas mejores, más complejas, profundas y redondas que ésta, tanto en cualquiera de sus dos ramas como en el híbrido. Esta historia de un hombre derrotado tras el suicidio de su esposa y una joven cuyo único conflicto parece ser tener a un esposo ensimismado con su trabajo de director de cine sólo logra calar emocionalmente hondo en momentos contacos con los dedos de una mano. En cuanto al componente erótico, sólo puedo describirlo como patatero y desagradable. Y no desagradable por lo que hagan delante de la cámara, sino por el modo de hacerlo, casi siempre violento, tanto física como emocionalmente; una violencia cuyo origen es fácil de intuir en él, pero que no aporta nada a la historia, sin crear personajes de diversos niveles ni hacer fluir la narración. Tampoco parece muy normal que ella quiera repetir ese tipo de prácticas sin huir del hombre que ha estado cerca de violarla minutos antes.

El personaje de la chica está increíblemente poco perfilado, mientras que su esposo resulta una simple caricatura sin ninguna finalidadPor tanto si las escenas de sexo ya resultan bastante gratuitas en el contexto, con esa agresividad se convierten en un simple pegote en el desarrollo de sus personajes. Bueno, lo cierto es que más bien debería decir personaje, porque de la chica poco acabamos sabiendo, aparte de la talla de su sujetador, porque como suele ocurrir en este tipo de cine a ella se le ve todo, pero a él nada. Por este motivo el personaje de Maria Schneider se convierte en un mero canalizador para el de Brando, sin motivaciones propias, sin grandes dilemas, problemas, cuestiones o conflictos. Resulta difícil de entender que ella, de repente, se entregue a este tipo de juegos sexuales si nunca ha tenido problemas en ese sentido, no lo emplea como vía de escape de otras angustias, no tiene graves conflictos con su novio y tampoco parece ser una fiera sexual reprimida. Entonces sólo nos queda centrarnos en el personaje de Brando, bastante más complejo e interesante que ella, tanto por su propia naturaleza como sobre todo por el apabullante trabajo del actor. Ninguno de sus gestos sobra al mostrar la derrota de este hombre tras perder a su esposa: su tristeza se palpa en cada movimiento y palabra suyos. Sin embargo su profundidad se pierde en un final que pretende calar hondo por extremo, y falla claramente en ello, resultando poco creíble.

Marlon Brando encarna magníficamente a este hombre destrozado, en contraste con la joven inocente con la que tiene esos encuentros sexuales casi anónimosEstá claro que esta película consiste uno de esos casos evidentes en los que la censura supuso una ayuda increíble a la hora de promocionar la película, como Kubrick con A Clockwork Orange o Scorsese con The Last Temptation of Christ, pero la diferencia más evidente es que estos dos autores sí consiguieron obras de gran complejidad, alejadas de efectismos, que se sostienen por sí mismas y no simplemente por su cualidad de míticas. También resulta muy triste que Bertolucci, el que una vez fue compañero de generación de Wertmüller o Antonioni, fuera captado por Hollywood tras fijarse en él por esta película. Por ello me parece lamentable tanto la venta de su identidad por parte del director como el cuestionable criterio de la meca del cine por fijarse tanto en esta obra que, sin ser sonrojante, no demuestra un gran talento de Bertolucci en ningún aspecto. Por cierto, si alguien es capaz de explicarme qué tiene de mítica la escena de la mantequilla, que lo haga en cuanto pueda, antes de que pierda totalmente la fe en el criterio de la raza humana.

Ahora, tras tirar abajo mitos, hablaré de una película más reciente que de momento no tiene distribución en el circuito comercial fuera de EE.UU., y que probablemente nunca obtenga. No sería tampoco de extrañar que jamás saliera a la venta fuera de su país de origen viendo el espíritu de la película y la evolución de los Top Ten actuales.


La película nos presenta a dos protagonistas con bastante química entre sí, aunque las escenas que protagonizan no estén a la altura de las expectativasEn este caso se nos narra la historia de una joven de 21 años que llega a Brooklyn para visitar a su amiga Samantha, la cual no la recibe en la estación, por lo que se encuentra totalmente perdida en la ciudad. En esa situación pide indicaciones a un chico que simplemente pasaba por allí, Charlie, con el cual compartirá las próximas 24 horas en una gran experiencia de compartición de sentimientos y experiencias...

...o al menos eso es lo que los guionistas se esperan, y no se les pueden negar ciertos momentos bastante logrados en ese sentido. La pareja protagonista tiene la química suficiente para esas situaciones, aunque a él se le echa en falta algo más de carisma, ya que en ocasiones es totalmente aplastado por ella en pantalla. Dejando de lado el hecho de que por ello la película se sustente mucho más en ella que en él, las situaciones presentadas no resultan tan increíblemente íntimas o profundas como se puede pensar a priori. Hay momentos que por su propia naturaleza resultan incoherentes con lo demás o con la propia actitud de los personajes, como cuando se cuelan en el piso, mientras que otros no funcionan por estar rodados de forma ridícula, siendo el baile el mejor ejemplo de ello.


Tanto la fotografía como la banda sonora de esta obra han sido bastante alabadas, pero no nos engañemos, grabar la puesta o la salida del Sol desde azoteas o tocar un par de notas agradables en el sintetizador no es nada increíbleLos diálogos, por su parte, sí funcionan de forma más constante, aunque no por ello son estupendos. La mayoría en su intento de resultar directos y sencillos para el espectador se vuelven anodinos y sin interés, por lo que no sirven como vehículo de desarrollo o descubrimiento de los dos protagonistas. Sólo valen para recalcar en todo momento la identidad de la película como obra indie, lo que se traduce en justo lo que acabo de describir: escenas de interés dudoso rodadas como si uno las viviera en su casa, con todo tipo de diálogos del día a día y una narración en ocasiones errática, que parece no conducir a ninguna conclusión.

En resumen, nos ofrecen una película eficaz a la hora de transmitir los (sencillos) sentimientos de esos dos protagonistas, pero con una línea narrativa poco trabajada o incluso aburrida en ocasiones. No se puede negar que con el escaso presupuesto del que disponían el resultado es más que digno para ser un debut, pero dista mucho de ser la obra de gran calado emocional de la que tanto han presumido en los festivales. Sólo su plano final, por lograr resumir toda la esencia de la película en un fugaz instante, es digno de ser considerado como tal, pero claro, un plano de menos de un minuto no justifica el relativo desliz de los setenta y siete anteriores.

Imagino que llegados a este punto os preguntaréis qué tienen exactamente en común estos dos films, y también a qué viene ese curioso título. Pues os diré que de ambas películas lo más molesto es su cualidad de arrogantes presumiendo de sus características. La de Bertolucci presume desde el principio al fin de su supuesta profundidad en esa mezcla de drama existencial y desagradable erotismo. Todos sus diálogos e incomprensibles reacciones de los dos protagonistas tienen el propósito de recalcar el supuesto calado de la historia, pero realmente no sirven para ello. Recomiendo claramente The Unbearable Lightness of Being antes que ésta, mucho más profunda y sensual. Quiet City, por su parte, cae en el vicio de regodearse en su condición de peli indie, con todos los defectos habituales de ese “género”, pero elevados al cuadrado, como si fueran claramente un punto a favor, y que simplemente acaban hastiando al espectador. Por tanto tenemos una cinta que presume de sus conclusiones y resultados, y otra que realiza lo mismo con su simple naturaleza, cuando realmente ninguna es para tirar cohetes. Es increíble lo que les gusta a ciertos directores el onanismo cuando el arte consiste en transmitir a los demás y no simplemente en mirarse uno solo al espejo.

9 dic. 2008

Más de la nueva temporada

Al igual que hace un año, publico una segunda entrada con más películas a las que deberíamos seguir la pista. Algunas no las incluí antes porque no me llamaban especialmente la atención en aquel momento, mientras que otras simplemente se me habían pasado:



'The Wrestler'


Director: Darren Aronofsky
Guionista: Robert D. Siegel
Banda sonora: Clint Mansell
Fotografía: Maryse Alberti
Montaje: Andrew Weisblum
Principales intérpretes: Mickey Rourke, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Judah Friedlander, Ajay Naidu





Randy "The Ram" Robinson (Mickey Rourke) es un luchador profesional de wrestling, ya retirado que, tras haber sido una estrella en la década de los ochenta, trata de continuar su carrera en el circuito independiente, combatiendo en cuadriláteros de tercera categoría. Cuando se da cuenta de que los brutales golpes que ha recibido a lo largo de su carrera le empiezan a pasar factura, Randy decide poner un poco de orden en su vida; intenta acercarse a la hija que abandonó, Stephanie (Evan Rachel Wood), a la vez que trata de superar su soledad con el amor hacia Cassidy, una stripper (Marisa Tomei).

Estreno en EE.UU.: 17 de diciembre
Estreno en España: sin determinar
Estreno en Argentina: 12 de febrero



'Slumdog Millionaire'


Director: Danny Boyle
Guionista: Simon Beaufoy
Banda sonora: A. R. Rahman
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Montaje: Chris Dickens
Principales intérpretes: Dev Patel, Freida Pinto, Madhur Mittal, Anil Kapoor, Irrfan Khan, Mia Drake





Jamal Malik (Patel) es un adolescente pobre de Bombay que, tras participar en la versión hindú del programa "¿Quieres ser millonario?" y ganarlo, es detenido por la policía, convencida ésta de que ha hecho trampa y de que era imposible saberse todas las respuestas. En realidad Jamal se presentó al concurso para demostrar su amor por Latika (Pinto), una amiga suya que es una gran fan del concurso...

Estreno en EE.UU.: 12 de noviembre
Estreno en España: sin determinar
Estreno en Argentina: 19 de febrero



'Gran Torino'


Director: Clint Eastwood
Guionista: Nick Schenk (Historia: Nick Schenk, Dave Johannson)
Fotografía: Tom Stern
Montaje: Joel Cox, Gary Roach
Principales intérpretes: Clint Eastwood, Cory Hardrict, Geraldine Hughes, Brian Haley, Dreama Walker, Brian Howe, Doua Moua, Sarah Neubauer





Tras varios años logrando numerosos éxitos de crítica, Eastwood vuelve a sus papeles duros interpretando a Walt Kowalski, un veterano de la guerra de Corea que descubre que su vecino adolescente de origen asiático intenta robarle su tesoro más preciado, un Gran Torino de 1972.

Estreno en EE.UU.: 12 de diciembre
Estreno en España: 20 de febrero
Estreno en Argentina: 5 de febrero



'Changeling'
('El intercambio')


Director: Clint Eastwood
Guionista: J. Michael Straczynski
Banda sonora: Clint Eastwood
Fotografía: Tom Stern
Montaje: Joel Cox, Gary Roach
Principales intérpretes: Angelina Jolie, John Malkovich, Jeffrey Donovan, Colm Feore, Amy Ryan, Michael Kelly





Los Angeles, año 1928. Christine Collins (Angelina Jolie) es una madre que recupera a su hijo, al que habían secuestrado meses antes. Pero en la locura del muy fotografiado reencuentro, comienza a sospechar que el niño que le han entregado no es su hijo. A pesar de unas fuerzas del orden corruptas y de una opinión pública más que escéptica, intenta dilucidar el misterio cueste lo que cueste. Tachada de loca e incapacitada, por fin encuentra un aliado en el reverendo Briegleb (John Malkovich), que la ayudará en su búsqueda...

Estreno en EE.UU.: 24 de octubre
Estreno en España: 19 de diciembre
Estreno en Argentina: 22 de enero



'Rachel Getting Married'
('La boda de Rachel')


Director: Jonathan Demme
Guionista: Jenny Lumet
Banda sonora: Zafer Tawil, Donald Harrison Jr.
Fotografía: Declan Quinn
Montaje: Tim Squyres
Principales intérpretes: Anne Hathaway, Debra Winger, Rosemarie Dewitt, Bill Irwin, Tunde Adebimpe, Anna Deavere Smith, Anisa George, Mather Zickel





Kym (Anne Hathaway), una ex-modelo que se ha pasado los últimos 10 años entrando y saliendo de centros de rehabilitación, regresa a casa durante un fin de semana para la boda de su hermana Rachel (Rosemarie DeWitt), trastocando el orden que parecía imperar.

Estreno en EE.UU.: 3 de octubre
Estreno en España: 31 de octubre
Estreno en Argentina: 19 de febrero



'The Visitor'


Director: Thomas McCarthy
Guionista: Thomas McCarthy
Banda sonora: Jan A. P. Kaczmarek
Fotografía: Oliver Bokelberg
Montaje: Tom McArdle
Principales intérpretes: Richard Jenkins, Haaz Sleiman, Danai Jekesai Gurira, Hiam Abbass, Marian Seldes, Maggie Moore, Michael Cumpsty, Bill McHenry, Richard Kind, Tzahi Moskovitz, Amir Arison





Walter Vale (Richard Jenkins), un profesor universitario que viaja a Nueva York, se ve envuelto en la vida de un joven pareja inmigrante que descubre viviendo en su apartamento de Manhattan.

Estreno en EE.UU.: 11 de abril
Estreno en España: sin determinar
Estreno en Argentina: sin determinar



'Frost/Nixon'
('El desafío: Frost contra Nixon')


Director: Ron Howard
Guionista: Peter Morgan (Obra: Peter Morgan)
Banda sonora: Hans Zimmer
Fotografía: Salvatore Totino
Montaje: Mike Hill, Daniel P. Hanley
Principales intérpretes: Frank Langella, Michael Sheen, Rebecca Hall, Toby Jones, Matthew Macfadyen, Kevin Bacon, Oliver Platt, Sam Rockwell





Adaptación de la obra teatral de Peter Morgan sobre la serie de entrevistas del periodista David Frost al presidente Nixon. En los tres años siguientes a verse obligado a dejar la Casa Blanca, Richard Nixon permaneció en silencio. Sin embargo, en el verano de 1977, el astuto y frío ex presidente aceptó conceder una única entrevista y contestar a preguntas acerca de su mandato y del escándalo Watergate que acabó con su presidencia.

Estreno en EE.UU.: 5 de diciembre
Estreno en España: 9 de enero
Estreno en Argentina: 19 de febrero



'The Curious Case of Benjamin Button'
('El curioso caso de Benjamin Button')


Director: David Fincher
Guionista: Eric Roth (Historia: Eric Roth, Robin Swicord)
Banda sonora: Alexandre Desplat
Fotografía: Claudio Miranda
Montaje: Kirk Baxter, Angus Wall
Principales intérpretes: Brad Pitt, Cate Blanchett, Tilda Swinton, Jason Flemyng, Julia Ormond, Eric West, Elias Koteas, Elle Fanning, Taraji P. Henson





David Fincher vuelve a la dirección tras Zodiac para contarnos la historia de Benjamin Button, un hombre que nace con ochenta años y cumple años hacia atrás en el tiempo, con extrañas consecuencias.

Estreno en EE.UU.: 25 de diciembre
Estreno en España: 23 de enero
Estreno en Argentina: 29 de enero

2 nov. 2008

La nueva temporada

Este año he estado bastante más descolgado de la actualidad en el mundo del cine, y siento el retraso en el avance de las películas prometedoras que nos vienen. Por ese motivo, algunas de ellas ya han sido estrenadas aquí, pero considero interesante nombrarlas en esta lista. No estarán todas la que son, evidentemente, ni lo serán todas las que están, pero por algo hay que comenzar:



'Burn After Reading'
('Quemar después de leer')


Director: Ethan Coen, Joel Coen
Guionista: Ethan Coen, Joel Coen (novela: Stansfield Turner)
Banda sonora: Carter Burwell
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Montaje: Roderick Jaynes
Principales intérpretes: George Clooney, Frances McDormand, John Malkovich, Tilda Swinton, Brad Pitt, Richard Jenkins, J. K. Simmons





Tras su espectacular éxito con 'No Country for Old Men', los Coen vuelven a la comedia narrándonos la historia de Ozzie Cox (John Malkovich), un agente de la CIA que está escribiendo sus memorias, con toda su experiencia en la Agencia, en un CD. El problema surge cuando su mujer (Tilda Swinton) le roba el CD, que llega a parar a unos empleados de un gimnasio (Brad Pitt y Frances McDormand), no muy listos, que intentan chantajear a Cox. A raiz de esto, la CIA intenta seguir la pista del entuerto que se está desarrollando, y que se complica cuando uno de los empleados del gimnasio (Pitt) se encuentra con el amante (George Clooney) de la mujer de Cox. Basada en la novela "Burn Before Reading: Presidents, CIA Directors, and Secret Intelligence" del ex jefe de la CIA Stansfield Turner.

Estreno en EE.UU.: 12 de septiembre
Estreno en España: 10 de octubre
Estreno en Argentina: 23 de octubre



'Che: the Argentine'
('Che: el argentino')


Director: Steven Soderbergh
Guionista: Peter Buchman
Banda sonora: Alberto Iglesias
Fotografía: Steven Soderbergh
Montaje: Pablo Zumárraga
Principales intérpretes: Benicio del Toro, Demián Bichir, Elvira Mínguez, Jorge Perugorría, Catalina Sandino Moreno, Vladimir Cruz, Unax Ugalde, Rodrigo Santoro, Óscar Isaac, Yul Vazquez, Édgar Ramírez, Eduard Fernández, Julia Ormond, Alfredo De Quesada, Jsu Garcia, Benjamín Benítez, Armando Riesco





Primera parte del biopic del famoso guerrillero y revolucionario Ernesto 'Che' Guevara, basado en el propio diario de Guevara.

Estreno en EE.UU.: sin determinar
Estreno en España: 5 de septiembre
Estreno en Argentina: 29 de enero



'Appaloosa'


Director: Ed Harris
Guionista: Ed Harris, Robert Knott (Novela: Robert B. Parker)
Banda sonora: Jeff Beal
Fotografía: Dean Semler
Montaje: Kathryn Himoff
Principales intérpretes: Viggo Mortensen, Ed Harris, Renée Zellweger, Jeremy Irons, Timothy Spall, Lance Henriksen





Ed Harris regresa a la dirección tras su trabajo en 'Pollock' para narrarnos la historia de dos amigos, el sheriff Virgil Cole (Ed Harris) y su socio Everett Hitch (Viggo Mortensen), que en 1882 son encargados de proteger una ciudad sin ley que sufre a manos de un despiadado y poderoso ranchero, Randall Bragg (Jeremy Irons). La llegada de una atractiva viuda, Allison French (Renée Zellweger), amenazará con destruir la larga amistad entre los dos hombres de ley.

Estreno en EE.UU.: 19 de septiembre
Estreno en España: noviembre
Estreno en Argentina: 9 de octubre



'Doubt'
('Duda')


Director: John Patrick Shanley
Guionista: John Patrick Shanley
Banda sonora: Howard Shore
Fotografía: Roger Deakins
Montaje: Dylan Tichenor
Principales intérpretes: Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Viola Davis, Lloyd Clay Brown, Joseph Foster





John Patrick Shenley adapta su obra de teatro en este film donde una monja (Meryl Streep) se enfrenta en 1964 a un sacerdote (Philip Seymour Hoffman) del cual sospecha que abusa de un niño de color, siendo todo ello presenciado por una novicia (Amy Adams).

Estreno en EE.UU.: 12 de diciembre
Estreno en España: sin determinar
Estreno en Argentina: 19 de febrero



'Valkyrie'


Director: Bryan Singer
Guionista: Christopher McQuarrie, Nathan Alexander
Banda sonora: John Ottman
Fotografía: Newton Thomas Sigel
Montaje: John Ottman
Principales intérpretes: Tom Cruise, Carice van Houten, Bill Nighy, Eddie Izzard, Kenneth Branagh, Stephen Fry, Thomas Kretschmann, Tom Wilkinson, Terence Stamp





Bryan Singer, tras su relativo éxito con 'Superman Returns', vuelve con un imponente reparto para contarnos la historia de la operación Valkiria, en la cual el coronel alemán Claus von Stauffenberg trató sin éxito de matar a Adolf Hitler en 1944.

Estreno en EE.UU.: 26 de diciembre
Estreno en España: sin determinar
Estreno en Argentina: 12 de febrero



'Australia'


Director: Baz Luhrmann
Guionista: Baz Luhrmann, Ronald Harwood, Stuart Beattie, Richard Flanagan
Banda sonora: David Hirschfelder
Fotografía: Mandy Walker
Montaje: Dody Dorn, Michael McCusker
Principales intérpretes: Nicole Kidman, Hugh Jackman, David Wenham, Bryan Brown, Jack Thompson





Luhrmann vuelve por todo lo grande con una de las superproducciones más caras de los últimos años, en la que nos narra la historia de Lady Sarah Ashley (Nicole Kidman), una aristócrata inglesa que abandona su país para seguir a su marido a Australia poco antes de que se desencadene la II Guerra Mundial.

Estreno en EE.UU.: 26 de noviembre
Estreno en España: 26 de diciembre
Estreno en Argentina: 1 de enero



'W.'


Director: Oliver Stone
Guionista: Stanley Weiser
Banda sonora: Paul Cantelon
Fotografía: Phedon Papamichael
Montaje: Julie Monroe
Principales intérpretes: Josh Brolin, Elizabeth Banks, James Cromwell, Thandie Newton, Ellen Burstyn, Jeffrey Wright, Toby Jones, Stacy Keach, Bruce McGill, Ioan Gruffudd, Jesse Bradford, Richard Dreyfuss, Scott Glenn, Noah Wyle, Jason Ritter





Biografía de George W. Bush (Josh Brolin) por parte de Oliver Stone, que aborda temas como la relación con su padre, el ex-presidente George H.W. Bush, su juventud, sus problemas con el alcohol, su conversión al cristianismo y su ascenso a la presidencia de los Estados Unidos.

Estreno en EE.UU.: 17 de octubre
Estreno en España: sin determinar
Estreno en Argentina: sin determinar



'The Brothers Bloom'


Director: Rian Johnson
Guionista: Rian Johnson
Banda sonora: Nathan Johnson
Fotografía: Steve Yedlin
Montaje: Gabriel Wrye
Principales intérpretes: Rachel Weisz, Adrien Brody, Mark Ruffalo, Rinko Kikuchi, Robbie Coltrane, Maximilian Schell





Tras su debut con 'Brick', Rian Johnson vuelve con un reparto de campanillas para contarnos la historia de dos tipos que se han criado juntos en hogares de acogida y que han aprendido a sobrevivir convirtiéndose en delincuentes, todo con una estética muy particular que atraerá a alguna gente y a otra le resultará demasiado extravagante.

Estreno en EE.UU.: 19 de diciembre
Estreno en España: sin determinar
Estreno en Argentina: sin determinar



'Milk'


Director: Gus Van Sant
Guionista: Dustin Lance Black
Banda sonora: Danny Elfman
Fotografía: Harris Savides
Montaje: Elliot Graham
Principales intérpretes: Sean Penn, Emile Hirsch, James Franco, Josh Brolin, Diego Luna





Van Sant nos cuenta la historia de Harvey Milk, el primer político abiertamente homosexual elegido para un cargo público en Estados Unidos, en 1977, y que sería asesinado un año después junto al alcalde de San Francisco.

Estreno en EE.UU.: 26 de noviembre
Estreno en España: 6 de febrero
Estreno en Argentina: sin determinar



'Synecdoche, New York'


Director: Charlie Kaufman
Guionista: Charlie Kaufman
Banda sonora: Jon Brion
Fotografía: Frederick Elmes
Montaje: Robert Frazen
Principales intérpretes: Philip Seymour Hoffman, Catherine Keener, Michelle Williams, Dianne Wiest, Emily Watson, Samantha Morton, Hope Davis, Jennifer Jason Leigh, Tom Noonan, Rebecca Merle, Barbara Haas, Tim Guinee





Tras un gran éxito como guionista, Charlie Kaufman debuta como director con la historia de Caden Cotard (Philip Seymour Hoffman), un director teatral que intenta representar una obra creando una réplica de Nueva York a tamaño natural dentro de un almacén. Durante diecisiete años de preparación de dicha obra, su vida pasará por diversas etapas.

Estreno en EE.UU.: 24 de octubre
Estreno en España: sin determinar
Estreno en Argentina: 26 de marzo



'Revolutionary Road'


Director: Sam Mendes
Guionista: Justin Haythe (novela: Richard Yates)
Banda sonora: Thomas Newman
Fotografía: Roger Deakins
Montaje: Dariq Anwar
Principales intérpretes: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Kathy Bates, Michael Shannon, Kathryn Hahn, David Harbour





La popular pareja protagonista de 'Titanic' vuelve a la gran pantalla de la mano del marido de ella, Sam Mendes. Ambientada a mediados de los años cincuenta, DiCaprio y Winslet interpretan a una pareja con dos hijos, que vive en los suburbios de Connecticut. Su vida es aparentemente feliz, pero ambos se encuentran ante la disyuntiva de luchar por sus verdaderos deseos o conformarse con su estado actual, con explosivas consecuencias.

Estreno en EE.UU.: 26 de diciembre
Estreno en España: 30 de enero
Estreno en Argentina: 29 de enero



'The Reader'


Director: Stephen Daldry
Guionista: David Hare (novela: Bernhard Schlink)
Banda sonora: Alberto Iglesias
Fotografía: Chris Menges
Montaje: Claire Simpson
Principales intérpretes: Kate Winslet, Ralph Fiennes, Bruno Ganz, David Kross, Alexandra Maria Lara, Linda Bassett, Susanne Lothar, Matthias Habich, Ludwig Blochberger, Volker Bruch, Hannah Herzsprung





En la Alemania de la postguerra, Hanna Schmitz (Kate Winslet), una antigua vigilante de un campo de concentración nazi, intenta continuar con su vida ocultando su pasado, llegando a iniciar una relación con un joven veinte años menor que ella.

Estreno en EE.UU.: 10 de diciembre
Estreno en España: sin determinar
Estreno en Argentina: sin determinar

18 oct. 2008

Lujosos chicles y alambres.

'The Game'



AÑO: 1997
DURACIÓN: 128 min.
DIRECTOR: David Fincher
GUIÓN: John Brancato, Michael Ferris
BANDA SONORA: Howard Shore
FOTOGRAFÍA: Harris Savides
MONTAJE: James Haygood
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Michael Douglas, Sean Penn, James Rebhorn, Deborah Kara Unger, Peter Donat, Carroll Baker, Armin Mueller-Stahl, Anna Katarina





Pocos cineastas me han producido sentimientos tan encontrados como el tan admirado y copiado hasta la saciedad David Fincher. Comencé viendo su magnífica Se7en, en la cual ya vislumbré su tendencia al cuidado visual y la creación de atmósferas angustiosas y/o agresivas. Mi siguiente paso dentro de su filmografía fue The Fight Club, esa cinta de culto que a tantos ha cautivado hasta ahora, pero que para mí sólo simboliza la máxima expresión de la hipocresía dentro del cine (no me explayaré ahora sobre este tema, que daría para bastantes párrafos). Por suerte, tras pensar que el autor había sido destrozado por su propio estilo al llevarlo al exceso, llegó la excelente Zodiac, donde fue capaz de callarme la boca al saber aunar su sello autoral con una elegancia que hasta ahora nunca había mostrado. Entonces me animé a ver The Game, esta cinta protagonizada por los siempre eficaces Michael Douglas y Sean Penn, ya que las reticencias que anteriormente tenía habían desaparecido tras su última obra.

Lo cierto es que el trabajo de Sean Penn (que sustituyó a última hora a Jodie Foster) está más cerca del cameo que del papel secundario.En ella nos narra la historia de un exitoso pero amargado hombre de negocios, Nicholas Van Orton (Michael Douglas, que quedó parcialmente encasillado en el papel de ejecutivo tras ganar un Oscar por interpretar al inversor Gordon Gekko en la recomendable Wall Street de Oliver Stone), que el día de su cumpleaños recibe un regalo de su hermano (Sean Penn), el cual consiste en una tarjeta-regalo de una empresa llamada CRS, la cual, según sus propias palabras, “hace la vida más fácil”. Tras la desconfianza inicial, tanto hacia su hermano como hacia la empresa, decide llamarles, por curiosidad más que por otra cosa, y entonces comienza una pesadilla que jamás se habría imaginado.


El film acierta de lleno en la transmisión de la angustia e inestabilidad mental de su protagonista, que llegará a extremos insospechados al comienzo.


Si en Se7en David Fincher creaba una atmósfera opresiva y angustiosa en general, aquí lo realiza únicamente alrededor del personaje de Michael Douglas. Pero eso no supone una limitación de sus facultades o un simple error por su parte, sino la correcta aplicación de sus constantes autorales al contexto del film. En la primera cualquiera podía ser la víctima del asesino en serie encarnado por Kevin Spacey, pero aquí la única víctima de la pesadilla es Nicholas. En ese sentido, en el intento de transmitir la angustia de un único personaje y no tanto de desgranar su mente, moral o intenciones, podríamos compararla con After Hours, de Scorsese, aquel film donde se nos narraba otra pesadilla vivida a lo largo de una noche por un informático en el Soho neoyorquino. El inicio de la pesadilla es muy diferente en ambos casos: Nicholas la comienza llamando a una empresa, Paul Hackett (Griffin Dunne) quedando con una chica a la que acaba de conocer con la esperanza de acostarse con ella. La naturaleza de la pesadilla también varía notablemente, ya que mientras en la cinta de Fincher nos encontramos con una serie de sucesos relacionados entre sí de carácter casi paranoico, en la de Scorsese asistimos a una cadena de episodios, a cada cual más catastrófico (por cierto, todos con una mujer relacionada, algo inusitado en el cine de Martin), pero creíbles de manera individual. Sin embargo ambos comparten ese aspecto ya comentado: se centran en transmitir la angustia de su protagonista, aunque lo hagan de modos diferentes. Scorsese se decanta por intentar poner al espectador en la piel de Paul en lo que a sus reacciones se refiere, a la vez que con su habitual manejo de la cámara no da tregua al espectador entre episodio y episodio. Fincher prefiere crear una atmósfera que sea la que transmita esa angustia, a la vez que la propia historia siembra la desconfianza hacia cada esquina o personaje que aparece. Ambos salen muy bien parados en sus intenciones (algo más Scorsese que Fincher, incluso partiendo de un personaje más plano como es ese yuppie neoyorquino), pero The Game tiene una clara debilidad: su guión.

A partir de esta escena uno ya comienza a sospechar que el guión puede derivar hacia lo absurdo o incluso incoherente.No es que nos encontremos ante una mala historia, unos personajes increíblemente pobres o incoherentes o un desarrollo inadecuado por aburrido. El espectador rara vez se aburrirá con esta intriga magníficamente rodada por Fincher, como es habitual en él (incluso en la falsísima The Fight Club), con mención especial para la fotografía de Savides; verá a un creíble personaje muy bien encarnado por Michael Douglas y deseará que la historia continúe con el fin de saber cuál es la verdadera naturaleza de ese juego. El problema vendrá cuando lo descubra. Entonces sólo cabrá dos posibilidades: que el globo se desinfle por completo y el espectador se sienta estafado, o bien que admita los defectos de ese guión que difícilmente se sostendrá a partir de ese momento pero que también sepa apreciar las virtudes de esta cinta de suspense. Aquí no hay posibilidad de encajar las piezas, así que no os esforcéis. Esto no es Memento. Esto no es The Sixth Sense. Esto no es Los otros. Esto es un juego de David Fincher, que o bien te entretiene y captura, o bien te entretiene y estafa. Cuando acabó me di cuenta de que no se merecía aquellas enormes reticencias a verla que tenía. Pero, la verdad, sí se merecía alguna.

24 sept. 2008

Todas las plumas desaparecen con el viento.

'We Own the Night'
('La noche es nuestra')



AÑO: 2007
DURACIÓN: 117 min.
DIRECTOR: James Gray
GUIÓN: James Gray
BANDA SONORA: Wojciech Kilar
FOTOGRAFÍA: Joaquín Baca-Asay
MONTAJE: John Axelrad
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Joaquin Phoenix, Mark Wahlberg, Robert Duvall, Eva Mendes, Danny Hoch, Alex Veadov, Oleg Taktarov, Dominic Colon, Joe D'Onofrio





Un buen día te dispones a comprar un coche nuevo, y entonces te acercas a tu concesionario favorito. Quizás sea Ford, o Seat, puede incluso que BMW, pero eso poco importa. Comienzas a mirar los coches, y uno de ellos te llama especialmente la atención. Es precioso, tiene un gran acabado, tiene clase. No hay nada más que pensar: lo compras. Sales del concesionario orgulloso con tu nuevo vehículo, y de repente te das cuenta de que el motor no va tan bien como pensabas. Al llegar al semáforo ves que los frenos no son ninguna maravilla. Nada falla del todo, pero no funciona tan bien como su precioso aspecto hacía prever.

Evidentemente esto nos ocurre con todo: ese juego cuya caja o tráiler prometían tanto, esa lavadora con decenas de funciones automáticas o el portátil cuyas prestaciones técnicas parecían excelentes. Y claro, el cine no es una excepción. De hecho es uno de los mejores envoltorios que existen para un producto. Esta We Own the Night es un excelente ejemplo de ello, curioso caso de película cercana a la serie A más prestigiosa que se pretende infiltrar entre ellas, y técnicamente lo logra, pero no en otros aspectos.


Una mayor profundización en la relación entre estos dos hermanos o un mejor desarrollo a lo largo del film hubieran ayudado a entender ciertas reacciones.La historia, a priori, parece dar juego para situaciones dramáticas jugosas e intensas: el jefe de policía de Nueva York tiene a sus dos hijos enfrentados tanto profesional como personalmente, ya que uno de ellos, Joseph, sigue sus pasos en el cuerpo de policía con un expediente intachable mientras que el otro, Bobby, regenta un exitoso club donde se mueven todo tipo de estupefacientes. Primer problema: la situación es mostrada con conflictos iniciales entre padre y hermanos, es decir, bastante forzada al no dar una simple explicación de por qué uno acabó en el mundo de las drogas, siendo éste un tema crucial. Podemos suponer que fue simplemente porque su hermano era el favorito, pero no lo sabemos, la película no lo confirma. Quizás no sea un problema demasiado grave, pero ya empezamos a vislumbrar el sendero de la película.


Presenciamos un buen número de situaciones de bastante carga dramática y emocional, algunas de ellas bastante eficaces, pero rara vez no resultan parcialmente fallidas por las forzadas acciones de los personajes.


Tras la consabida introducción de personajes, ambientes en los que se mueven y la muestra de la existencia de esos conflictos, comienza la verdadera historia de la película, al pedirle Joseph ayuda a Bobby para atrapar a un narcotraficante que frecuenta su local. Evidentemente, éste se niega, lo normal con los evidentes roces familiares que existen. Dicha decisión da pie a un trágico suceso para Joseph, y a partir de aquí los personajes se convierten en meros títeres para que una historia de intriga policial avance.

Por muy bonito que sea, un florero es sólo un florero, de poco vale, lo cual es totalmente aplicable a Eva Mendes en este film (y yo ni siquiera la considero una belleza).Comenzamos con una reacción por parte de Bobby nada creíble (arriesgar su vida no parece algo muy normal si tanto resentimiento alberga hacia aquéllos por los cuales lo realiza), y seguiremos por una cadena de acciones por parte tanto de él como de otros secundarios (principalmente su novia Amada, personaje florero donde los haya) que parecen guiadas por un titiritero. Pocas cosas encajan en su moral, sentido común o cadena de prioridades, cambiantes continuamente sin motivos aparentes. Los sentimientos de responsabilidad hacia la familia están totalmente fuera de lugar para una persona que ha renegado de ellos durante años, adoptando el apellido de su madre. Pero Gray no adopta coherencia ninguna, y simplemente nos muestra una cadena de acciones-reacciones que sirven para hacer avanzar la historia, sin prestar apenas atención al desarrollo o simple consistencia de sus personajes. Sólo podemos salvar completamente de la quema al padre, por otra parte personaje de escasa profundidad o importancia por sus acciones, simple referencia paternal con el fin de provocar ese sentimiento de responsabilidad familiar en Bobby. Y aún nos queda por comentar el clímax final, poco creíble por la mala planificación por parte de la policía, sirviendo esto como excusa para provocar otra forzada escena de supuesta gran carga dramática, pero que no funciona lo más mínimo.

Es cierto, tiene estupendos actores con buenas interpretaciones, como el gran Robert Duvall, cuya presencia llena la pantalla, pero eso no sirve para llenar el vacío racional o emocional de sus personajes.Aún así no podemos negar sus virtudes: está bastante mejor dirigida que escrita. Con un gran aprovechamiento de los medios, una magnífica planificación, un reparto notable (si exceptuamos a Eva Mendes, a la cual aún le queda por demostrar que merezca ser considerada “actriz”), un montaje muy adecuado en las escenas de acción y un trabajado apartado visual. Es entretenida, es ágil, la narración es más que correcta, en ningún momento se hace pesada, el espectador puede darse cuenta de lo forzado de las situaciones, pero no es manipulado en ningún momento. No voy a mentir, pasé un rato entretenido viéndola, pero como todas las plumas, ésta será llevada por el viento y dudo que la vuelva a ver, ya que Gray ha demostrado ser estupendo empaquetando regalos, pero no tan bueno eligiéndolos, y el paquete ya ha sido abierto.

19 ago. 2008

Algo huele a genialidad en Japón.

'Ran'



AÑO: 1985
DURACIÓN: 160 min.
DIRECTOR: Akira Kurosawa
GUIÓN: Akira Kurosawa, Hideo Oguni, Masato Ide (Novela: William Shakespeare)
BANDA SONORA: Toru Takemitsu
FOTOGRAFÍA: Asakazu Nakai, Takao Saitô, Masaharu Ueda
MONTAJE: Akira Kurosawa
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Tatsuya Nakadai, Akira Terao, Jinpachi Nezu, Daisuke Ryu, Mieko Harada, Yoshiko Miyazaki, Hisashi Igawa, Peter





Las obras de Shakespeare han dado pie a numerosas adaptaciones a la gran pantalla, desde los clásicos de Laurence Olivier hasta las geniales adaptaciones de Kenneth Branagh (su Hamlet es de una calidad inmensa), pero casi siempre se olvidan de otro genio del cine, otro que las adaptó de un modo mucho más personal, arrastrando a sus personajes a otro continente, metiéndolos en otra cultura. Akira Kurosawa fue ese artífice de diversas obras que constituyen adaptaciones libres de obras de Shakespeare en Japón, pero manteniendo la genialidad del dramaturgo inglés en lo relativo a sus personajes y conflictos. Trono de sangre, Los canallas duermen en paz, Kagemusha o la que ahora me ocupa, Ran, son ejemplos del interés del genio japonés por el genio británico y de su empeño por adaptarlo a su cultura manteniendo la esencia de la obra.

La excepcional fotografía de la película surge de una elección de localizaciones ejemplar, una iluminación muy natural y una planificación modélica por parte de Kurosawa.Como adaptación libre de 'El rey Lear', en Ran se nos cuenta la historia del clan Ichimonji, cuyo patriarca, Hidetora, decide un día dividir sus territorios entre sus tres hijos. Pero en ese momento Saburo, el menor de ellos, le expone sus ideas sobre tal acción, y se gana el desprecio y la desconfianza de su padre, por lo que resulta expulsado de sus tierras. Así pues, sus dos hijos mayores se reparten el reino, siendo el primogénito el nuevo jefe del clan, aunque su padre queda como un elemento importante de él, conservando unos cuantos soldados como su guardia personal. Taro, el primogénito, no ve con buenos ojos que su padre conserve cierto poder, e incitado por su esposa, Kaede, le exige deshacerse de sus hombres y de cualquier poder que aún pueda ostentar. Indignado, Hidetora busca apoyo en su segundo hijo, Jiro, pero éste tiene las mismas ansias de poder que su hermano mayor, así que su padre queda tirado en sus antaño propios territorios con el apoyo únicamente del bufón de la corte, Kyoami, y unos pocos hombres que le son leales. Finalmente se refugia en el castillo de su tercer hijo, el cual ha quedado vacío, y allí es atacado por las tropas de Taro y Jiro. Sus hombres son masacrados, sobreviviendo únicamente él al ataque, y quedando su mente claramente alterada ante semejante cadena de acontecimientos. Poco antes de terminar la batalla, Taro es asesinado por uno de los hombres de Jiro con el objetivo de que éste sea el nuevo patriarca del clan. Cuando consigue su nuevo puesto, se encuentra con la presión de Kaede, la cual amenaza con decirle al pueblo cómo logró convertirse en el nuevo patriarca. Descendiente de una familia aniquilada por los ejércitos de Hidetora, y casada por simple conveniencia con Taro, sólo desea la destrucción completa del clan Ichimonji, y hará lo que sea por conseguirlo.

Tras contemplar su destrucción por parte de sus propios hijos, Hidetora sucumbirá a la locura, intercambiando sus papeles con su bufón.Kurosawa tardó casi una década en poder realizar esta apoteósica obra, una oscura disección del ser humano y de sus deseos de poder y venganza por encima de cualquier otra cosa. Ninguno de los protagonistas escapa del todo de esta visión pesimista del ser humano. Ni siquiera el marginado Hidetora, que realmente ve que lo único que hace es cosechar lo sembrado durante largos años de mandato en el clan. Unas tierras conquistadas de forma salvaje, unas familias destrozadas por sus hombres y unos hijos malcriados son los causantes de su caída. La película en ningún momento hace hincapié en las acciones realizadas por el padre, pero sí en sus consecuencias, como bien muestra el encuentro con el cuñado de Jiro, perteneciente a una de las familias aniquiladas años atrás, y al cual obligó a sacarse sus propios ojos como castigo. Sin embargo, y tras muchos años de reclusión como un ermitaño en una cabaña perdida, no guarda especial rencor al clan Ichimonji, simplemente porque no quiere avivar más el fuego. Todo lo contrario que Kaede, la cual sólo desea la destrucción del clan, aunque ello pudiese conllevar su propia caída tras haberse casado con Taro.

Aunque Hidetora pueda parecer una víctima del destino, en realidad sólo recoge lo que ha sembrado durante décadas de aniquilación y conquista.La intensidad dramática propia de las obras de Shakespeare está todo tiempo en pantalla, gracias tanto a la excelente adaptación de la obra al Japón del siglo XVI como a un reparto en estado de gracia, destacando el veterano Tatsuya Nakadai como Hidetora. Sus miradas y gestos de desesperación, indignación o terror son uno de los grandes pilares del film. Constituye el principal motor moral de la película, aquel que nos muestra las consecuencias de sus acciones, en contraste con Kyoami, el motor intelectual, aquel que con sus chascarrillos y bromas hace grandes reflexiones sobre lo que ha ocurrido, se debería haber hecho o va a suceder. Kaede, primero en un segundo plano, se convierte en un personaje clave y de gran intensidad cuando muere su marido y vuelca sus esfuerzos en el nuevo patriarca, Jiro. Destrozada tras la muerte de su familia, en ella sólo quedan deseos de venganza, por lo que acaba siendo un personaje incluso más oscuro y amoral que los dos hermanos mayores.

Kurosawa logró tras muchos años de trabajo, y teniendo que buscar apoyo económico fuera de su país, una obra maestra de una intensidad dramática increíble y una gran belleza plástica. Nada desentona lo más mínimo en esta historia repleta de personajes inolvidables, planos ejemplares por su sencillez e intensidad (cuando Hidetora espera su muerte en el tercer castillo mientras las flechas atraviesan la ventana) y momentos épicos, tanto en términos de producción como de dramatismo. Sé que esta crítica no le hace justicia a esta película, y sólo puedo excusarme diciendo que se trata de una de esas obras que considero claramente por encima de mis posibilidades. Lo único que puedo hacer es quitarme el sombrero ante Kurosawa. De nuevo.

17 ago. 2008

Cadena de estupideces.

'Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull'
('Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal')



AÑO: 2008
DURACIÓN: 125 min.
DIRECTOR: Steven Spielberg
GUIÓN: David Koepp
BANDA SONORA: John Williams
FOTOGRAFÍA: Janusz Kaminski
MONTAJE: Michael Kahn
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Harrison Ford, Cate Blanchett, Shia LaBeouf, Karen Allen, John Hurt, Ray Winstone, Jim Broadbent





La primera se convirtió al momento en un clásico del cine de aventuras, y con los años pasó a ser el clásico por antonomasia de ese género, y un modelo imitado decenas de veces. La segunda fue recibida con más frialdad debido a su tono oscuro y pesimista respecto al ser humano, algo muy arriesgado en una película con intenciones comerciales, aunque conserva la diversión y el excelente trabajo de Spielberg tras la cámara. La tercera fue recibida como el segundo advenimiento de Cristo, como una de las mejores películas de la historia para mucha gente, aunque supuso un claro paso atrás (más bien una caminata atrás) respecto a su predecesora. Tiene un gran ritmo, pero no tarda demasiado en mostrarse como la más infantil de ellas, llena de escenas ridículas que simplemente quieren arrancar la carcajada al público más joven, aunque para ello se valgan de absurdos y momentos poco creíbles. Ni siquiera el carismático Sean Connery, con su magnífico trabajo, puede salvarla de ser una película de aventuras mediocre, cercana al comercialismo que imperaría en la mayor parte del cine estadounidense de los noventa. Y ahora, casi veinte años después, nos llega la cuarta entrega. Los fans más acérrimos de Indy la reclamaban desde hacía algunos años, pero muchos nos temíamos que habría ido un paso más allá (o más atrás, según se mire) respecto a la tercera.

Esta calavera sirve para introducir unos componentes de ciencia ficción al más puro estilo 'Expediente X' que no pegan ni con cola en el mundo de Indy.La frase que mejor define esta película es, a su vez, una de las que mejor define la sociedad actual, “el fin justifica los medios”, motivo por el cual se convirtió en una película de gran éxito de público y taquilla, y moderadamente para la crítica. Nos encontramos ante una película en la que todo vale con tal de ver acción en la pantalla y que el ritmo no cese. No son simplemente escenas ridículas, como en la tercera entrega, sino que han logrado llegar a un nuevo nivel: el absurdo total. No importa que las escenas se salten toda lógica en este mundo, o que resulten estúpidamente gratuitas, o que sean incoherentes entre sí; sólo importa que el ritmo no cese. Una estupidez, otra estupidez, otra estupidez más... así durante todo el metraje, sin tregua para el espectador. La narrativa no importa lo más mínimo en la película. Casi se podría decir que no existe. La historia no es más que una excusa para mostrarnos una secuencia de imágenes supuestamente entretenidas que pretenden no dar tregua, puede que para que el espectador no reflexione sobre lo que está viendo.

Momentos como éste, a pesar de estar magníficamente fotografiados, suponen un paso adelante en la creación de escenas ridículas.La estrategia, cuando menos, tiene sentido, ya que hay escenas que resultan totalmente imperdonables, comenzando por la ya famosa nevera indestructible o los nativos que están encerrados dentro de estatuas para acechar a los intrusos, unos intrusos que no llegan desde hace siglos; pasando por unas hormigas que forman una columna para atacar a los humanos. ¿Tiene lógica? Evidentemente no, pero eso no importa, ya que el resultado es lo que cuenta. Pero no sólo de situaciones ridículas vive este film, ya que los personajes nuevos salen igual de mal parados. Irina, la soviética interpretada por Blanchett, es uno de los villanos más estúpidos que se han visto en la historia del cine. Sin especial carisma, ni personalidad, con momentos para mayor gloria de la absurdez de la peli (cuando le coloca a Indy la mano en la frente). El doctor Oxley es posiblemente uno de los peores papeles que el veterano John Hurt ha interpretado en su vida. Durante la mayor parte de sus escenas hace poco más que bailar y saltar de manera estúpida, sin gracia alguna. Ray Winstone tampoco tuvo mucha suerte con su personaje, que quizás no sea tan ridículo, pero resulta tan pobre que todos sus movimientos se huelen a kilómetros. Shia LaBeouf se ocupa de un personaje arquetípico al cien por cien, el típico adolescente rebelde. No lo hace mal, pero con un personaje tan pobre es difícil lucirse. Sin duda el que resultó más afortunado fue Jim Broadbent, que simplemente cubre el hueco dejado por Denholm Elliott al principio y final de la película. Ésa es su suerte, que apenas sale en este despropósito, y no tienen tiempo ni para dejar que su personaje haga el ridículo.

En la vida vi una escena tan autocomplaciente por parte de un director como ésta.Harrison Ford, la verdad, ya no está para estos trotes. Interpreta con solvencia su papel, pero a esa edad es difícil verlo como un héroe de aventuras o de guerra. Su presentación en pantalla, como el regreso de una leyenda, funciona ahora bastante bien ya que se acaba de estrenar, pero dentro de unos años será una escena de autocomplacencia absoluta por parte de Spielberg, un error más en esta ristra interminable. El regreso de Karen Allen es algo más discreto, pero optaron por dirigir a su personaje por esa senda de la patochada que jamás había pisado en la primera entrega. Convirtieron a un personaje de marcado carácter en otra excusa más para hacer reír al espectador. Otro eslabón más en la cadena de errores que estamos recorriendo.

Estúpida, incoherente, absurda, idiota, autocomplaciente. Se la podía calificar de muchos otros modos, ninguno positivo, pero no cabe duda de que es una película acorde con los tiempos actuales, en los cuales todo ha de transcurrir lo más rápido posible, sin dar tregua para la reflexión o la narración detallada y pausada. Es un paso de Spielberg dentro de ese submundo del cine cuyo dios es Michael Bay. Algo está claro, triunfará en los MTV Movie Awards, y ya lo dijo Fellini: "La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural".

4 ago. 2008

Porque somos demasiados...

'Jude'



AÑO: 1996
DURACIÓN: 122 min.
DIRECTOR: Michael Winterbottom
GUIÓN: Hossein Amini (Novela: Thomas Hardy)
BANDA SONORA: Adrian Johnston
FOTOGRAFÍA: Eduardo Serra
MONTAJE: Trevor Waite
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Kate Winslet, Christopher Eccleston, Liam Cunningham, Rachel Griffiths, June Whitfield





No son pocos los autores que han tratado amores imposibles por diversos motivos, ya sea por convenciones de época (Edith Wharton), motivos morales o religiosos (Graham Greene) o condiciones históricas (Sebastien Japrisot). No voy a mentir en este tema: no soy precisamente un gran literato, así que a casi todos los conozco por sus respectivas adaptaciones al cine. A esta lista tengo que sumar ahora a Thomas Hardy, que en su novela 'Jude el oscuro' nos narra la historia de un joven serio y trabajador con ansias de ser un hombre cultivado.

Jude estaba destinado a vivir siempre con un cincel en la mano, pero decidió negar ese destino e intentar llegar a algo más en la vida.Jude Fawley nació en un pequeño pueblo de la campiña inglesa, y parecía predestinado a ser labriego o dedicar su vida a manejar un cincel, pero un día su mentor, el señor Phillotson, le contó que leyendo libros mientras otros estaban en la calle, estudiando mientras otros se divertían y yendo a la universidad cuando fuese mayor un nuevo mundo se abriría ante él. Jude se tomó muy en serio sus palabras, y desde entonces su vida consistió en trabajar lo suficiente para poder vivir con su tía y cultivarse de manera solitaria. Pero un día una chica del pueblo, Arabella, se fijó en él, y no cesó en su empeño hasta que logró llevarlo al altar. Poco después, viendo ambos que su matrimonio era un error, sus vidas se separaron, marchando ella a Australia y él a intentar ingresar en la universidad. Entonces, en su nueva ciudad, siempre bajo la sombra de seguir casado con Arabella, conocerá a su prima Sue Bridehead, con la que comenzará una intensa amistad que se convertirá en un complejo amor no consumado...

Entre el amor de Jude y Sue se interpondrán varios elementos, siendo el principal de ellos las convenciones morales de la época, pero también ellos tendrán sus propias dudas morales, y al final, tras un dramático episodio, incluso religiosas. Por estos motivos las similitudes con las obras de Wharton ('The Age of Innocence') y Greene ('The End of the Affair') son bastante evidentes, aunque la historia sea algo menos sutil y rica, sobre todo en cuanto a personajes. Jude no es un hombre increíblemente complejo, aunque eso es realmente lo que se nos quiere mostrar en la historia, por lo cual admira a su prima Sue, una mujer cultivada, compleja y adelantada a su época. Sobre Arabella no sabemos demasiadas cosas, aparte de que parece ser una mujer sencilla del campo, lo que en cierto modo era un impedimento para las ansias de Jude por cultivarse, ya que él no se conformaba con vivir de despiezar cerdos. De todos modos, su importancia en la historia es más bien simbólica, el estilo de vida al que Jude estaba destinado y que se negó a abrazar, bien a través de ella o de otra mujer. Sue representa totalmente lo opuesto, una vida con más libertad y alejada de convenciones sociales, religiosas o morales, con interés por la cultura y conocer mejor el mundo. Y aparte de estos tres, no tenemos muchos más personajes con verdadera importancia en la trama. Todas las frustraciones por las dificultades de su amor se revelan a través de ellos mismos o de personajes episódicos poco desarrollados, lo que dificulta el llegar a comprender del todo de dónde vienen sus reacciones, a pesar de que todos lo sepamos.


Aunque ambos actores componen realmente bien sus papeles, el personaje de Jude, por su propia naturaleza, es en todo momento dominado por el de Sue, mucho más compleja y evolucionada a lo largo del film.La historia resulta, por tanto, muy interesante, y está bien narrada, pero se ve lastrada por las limitaciones de articularse realmente en sólo dos personajes, uno de ellos claramente “dominado” por el otro, y de incluir ciertos pasajes carentes de sutileza, como el de la escena del dormitorio de sus hijos, escena crucial pero algo exagerada y poco creíble debido al escaso, por no decir nulo, desarrollo de la personalidad de su hijo mayor. Uno puede intuir que eso iba a pasar por ciertas líneas de diálogo, pero se hubiera agradecido una profundización en la mente del pequeño, por lo que parece bastante más atormentada de lo que todos se imaginaban. El trágico final (que nadie considere esto un spoiler, porque cualquiera intuye que esta historia no va a acabar bien, tanto por el tono del film como por su desarrollo) encaja bastante bien con el resto de la historia, y supone una evolución muy interesante del personaje de Sue, pero probablemente le parezca a más de uno forzado al tener su origen en la escena citada anteriormente.

Eduardo Serra realiza un trabajo realmente espléndido con la fotografía, no sólo por sus bellas localizaciones, sino por una iluminación preciosa y melancólica, tanto en el segmento inicial en blanco y negro como en el resto del film.En cualquier caso, Winterbottom logró una obra de calidad notable, sin marcar demasiado las tintas en los momentos más endebles del escrito, realizando un canto al verdadero amor y a la injusticia imperante en el mundo. Para conseguirlo se rodeó de un equipo destacable, con el portugués Eduardo Serra como responsable de una preciosa y melancólica fotografía y unos excelentes Christopher Eccleston y Kate Winslet. Kate ha demostrado en pantalla la libertad de espíritu como pocas actrices han hecho (Titanic, Iris, Eternal Sunshine of the Spotless Mind), y aquí vuelve a bordarlo, construyendo un personaje con una vitalidad contagiosa en casi todo el metraje. Eccleston también destaca como el joven con ansias de cultura pero perdido Jude, en especial en los momentos en que tiene que mostrar sus sentimientos de un modo más sutil, saliendo algo peor parado en los momentos explícitamente más dramáticos.

Muchos la recordarán por el desnudo de Kate Winslet, como se puede comprobar por internet, pero esta película de Michael Winterbottom tiene otras virtudes por las que merece ser vista. Crítica, dura, desgarradora, pesimista y un canto al amor verdadero. A veces peca de resultar excesiva, y en otras ocasiones de resultar algo simple por sus escasos personajes, pero no hay duda en que transmite magníficamente su mensaje: en el amor, como en todo en este mundo, para poder ganar o perder hay que arriesgar.

31 jul. 2008

Los primeros hombres "libres" en el espacio.

'The Right Stuff'
('Elegidos para la gloria')



AÑO: 1983
DURACIÓN: 184 min.
DIRECTOR: Philip Kaufman
GUIÓN: Philip Kaufman (Novela: Tom Wolfe)
BANDA SONORA: Bill Conti
FOTOGRAFÍA: Caleb Deschanel
MONTAJE: Glenn Farr, Lisa Fruchtman, Tom Rolf, Stephen A. Rotter, Douglas Stewart
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Sam Shepard, Dennis Quaid, Barbara Hershey, Scott Glenn, Ed Harris, Fred Ward, Scott Paulin, Lance Henriksen, Charles Frank, Jeff Goldblum, Harry Shearer, Scott Wilson, Levon Helm, Donald Moffat, Pamela Reed, Veronica Cartwright, Kim Stanley





Los soviéticos son los mensajeros del Diablo en la Tierra. Hay que estar en todo momento por encima de ellos, porque los americanos son los grandes defensores de la libertad y los derechos civiles en el mundo. Ellos han realizado las más grandes hazañas de la historia, como el invento del teléfono, el avión o el cine. Por eso jamás de los jamases pueden estar por debajo de esos egoístas y asquerosos comunistas.

El reparto de la película ciertamente impresiona, viendo ya en este fotograma juntos a Fred Ward, Dennis Quaid, Scott Paulin, Ed Harris, Charles Frank, Scott Glenn y Lance Henriksen. Y faltan bastantes nombres más, como Sam Shepard, Barbara Hershey, Kim Stanley...Esto es más o menos lo que pensaba el pueblo estadounidense en los años 50 y 60, cuando dio inicio la carrera espacial y ocurría la Guerra Fría. Y esta película sobre los primeros estadounidenses que viajaron al espacio no tiene reparos en contarlo de ese modo. Esto le confiere cierto tufillo patriótico, aunque bastante contenido por parte de su director y guionista, Philip Kaufman, y que supone un pequeño lastre para la película. Ciertos logros de la URSS son reconocidos en el film, pero siempre por debajo de los obtenidos por la NASA, mucho más celebrados y épicos. La parcialidad reina en todo momento en la película, además de larga duración, pero, por increíble que parezca, se salva con creces por muchos otros aspectos.

Dejando ya bien claro este apartado, casi siempre el más destacado y criticado de la película, y con razón, debemos tener en cuenta sus numerosas virtudes, empezando por una historia bastante fiel en lo que nos cuenta (teniendo en cuenta que sólo nos narra los hechos americanos, eso sí), muy interesante por adoptar diferentes puntos de vista (políticos, científicos, pilotos, sus familias, etc) y, sobre todo, con muchos e interesantes personajes, creíbles en todo momento. Además, se agradece que se dedique un importante segmento del metraje al olvidado Chuck Yeager, pionero en atravesar la barrera del sonido, apasionado de su profesión, con unos claros principios morales, sin ganas de ser una estrella mediática y un piloto mucho más experimentado que los primeros astronautas. El ritmo no decae en ningún momento, gracias también a un buen montaje que alterna con gran acierto algún material de la época con el metraje rodado para la película. Los momentos especialmente graciosos y dramáticos, aunque escasos, están muy bien aprovechados, sobre todo los primeros (la secuencia de los diferentes cohetes de prueba explotando, con la guinda final, es impagable). Quizás haya ciertos personajes en los cuales podrían haber profundizado más (de los 7 astronautas, 3 carecen de especial importancia en la trama), pero aquellos explorados con profundidad la convierten en una película de marcado interés y cierta densidad, narrando tanto sus logros como fracasos y frustraciones, bien personales o profesionales, y cómo se le ocultaban al pueblo estadounidense para que siguieran pareciendo héroes (un pequeño contrapunto a ese patriotismo que impera en parte del metraje).


El personaje de Chuck Yeager (Sam Shepard) es uno de los más interesantes del film, además de ser un piloto pionero e injustamente olvidado.La complejidad de todos estos personajes se la tenemos que agradecer tanto al escritor de la novela original, Tom Wolfe, como al reparto que los encarna. Un reparto que hoy en día impresiona, pero que en su momento eran intérpretes no demasiado conocidos, como Scott Glenn, Barbara Hershey, Sam Shepard, Lance Henriksen, Ed Harris, Jeff Goldblum o Dennis Quaid. Todos cumplen de sobra con sus papeles, incluso algunos intérpretes algo limitados, como Fred Ward, siendo especialmente destacables los trabajos de Glenn, Harris y Shepard por tener los personajes más interesantes y desarrollados. Ah, y no olvidemos el increíble parecido del actor Donald Moffat con el presidente Lyndon Johnson. Pocas veces se ha visto una caracterización tan acertada con un político en el cine.

Otro apartado controvertido en la cinta, y que merece ser mencionado, es la banda sonora de Bill Conti. Cualquier aficionado a la música clásica notará enseguida que se basa claramente en los trabajos de Gustav Holst correspondientes a “Los planetas”, confirmándolo algo tan sencillo como el incluir la pieza “Marte: el portador de la guerra” en el film. El tema principal tiene bastantes notas en común con la pieza dedicada a Júpiter y con la anteriormente mencionada, motivo por el cual muchos han tildado de vergonzoso este trabajo. Sí es evidente que fue sobrevalorado en su momento (fue galardonado con un Oscar), pero nadie puede negar que la banda sonora es de lo más adecuada para la película y muy agradable de escuchar, a pesar de ser algo breve, por lo que no supone sino otro punto a favor para su visionado. Eso sí, es imperdonable que en los créditos no figure en ningún sitio el nombre de Holst, verdadero artífice póstumo de esta banda sonora.



La película también profundiza en las relaciones personales de los protagonistas y en las reacciones de sus familias, en especial el miedo de sus esposas a que no volvieran en cada misión en la que participaban.


Lo cierto es que he realizado esta reseña con el mero objetivo de reivindicar una película que, a pesar de tener los defectos descritos, es muy recomendable e increíblemente agradable de ver, conjugando de un modo curioso profundidad y dualidad en los personajes y un tratamiento algo parcial de la historia, clara maniobra de Philip Kaufman para lograr mayor prestigio y poder en Hollywood con el objetivo de realizar películas mucho más arriesgadas, personales, complejas y mejores, como The Unbearable Lightness of Being (toda una proeza al adaptar estupendamente la obra de Kundera, de una complejidad emocional increíble) o Quills. Si todas las películas patrióticas y con intención de lograr poder en Hollywood fueran como ésta, la meca del cine no tendría tan mala fama en ciertos círculos. Así que, sin más dilación, la recomiendo a cualquiera que se atreva con una película algo densa, larga y de estupendo reparto y factura (destacable también el esfuerzo de Caleb Deschanel en la fotografía, en especial las bellas estampas desde el espacio conseguidas con diversos efectos ópticos), pero que tenga en cuenta, eso sí, que las temidas barras y estrellitas amenazan con asomar por el televisor en ciertos momentos.

Por cierto, el teléfono no lo inventó Graham Bell, sino el italiano Meucci. Pobres estadounidenses. Aunque al menos no fue un ruso.

27 may. 2008

Puedes hacerlo. Cualquiera puede hacerlo.

'Before the Devil Knows You´re Dead'
('Antes que el Diablo sepa que has muerto')



AÑO: 2007
DURACIÓN: 117 min.
DIRECTOR: Sidney Lumet
GUIÓN: Kelly Masterson
BANDA SONORA: Carter Burwell
FOTOGRAFÍA: Ron Fortunato
MONTAJE: Tom Swartwout
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Albert Finney, Marisa Tomei, Rosemary Harris, Aleksa Palladino, Michael Shannon, Amy Ryan, Brian F. O'Byrne, Lee Wilkof





83 años. Con esa edad cualquier director se habría retirado ya (menos Manoel de Oliveira, el cual amenaza con fallecer claqueta en mano). Pero Sidney Lumet ha decidido no hacerlo. Un Oscar honorífico. Estatuilla maldita y sinónimo de decadencia y cuesta abajo en la carrera de cualquiera en el mundo del cine. Pero a Sidney Lumet no le ha afectado. Realizar una película decente y de autor con Vin Diesel como protagonista. Nadie se lo habría imaginado. Pero Sidney Lumet sí. Ni los años, ni las maldiciones, ni los actores de mala fama pueden con este grande (aunque de filmografía irregular, eso sí) del celuloide estadounidense. Y los aficionados al buen cine tenemos que dar las gracias de que así sea, y esperemos siga siendo por bastantes años.

Ambos hermanos, Andy y Hank, son unos fracasados a su manera: el primero emocional y moralmente, el segundo social y económicamente.Lumet ha tenido que volver a los personajes frustrados o fracasados de sus orígenes para regalarnos una de sus mejores obras. Cuando menos desde Prince of the City, y es incluso posible que desde Dog Day Afternoon, Lumet no nos había deleitado con una obra tan redonda como ésta, con tanta garra y fiereza en su planteamiento y personajes. Y poco tardamos en darnos cuenta de todo esto, ya que en cuanto conocemos la situación de los hermanos Andy (Philip Seymour Hoffman) y Hank (Ethan Hawke) y su plan para atracar la joyería de sus padres (Albert Finney y Rosemary Harris) nos percatamos de que vamos a presenciar una historia de dimensiones épicas en su plano emocional y moral.

Charles (Albert Finney) tendrá un reencuentro con sus hijos tras el grave incidente, y comprobará cómo afloran viejos odios y rencores.Narrada mediante flashbacks según el punto de vista de los principales personajes, la historia no ofrece grandes giros argumentales, ni pretende hacerlo, pero sí logra descubrir progresivamente las personalidades de sus protagonistas, en especial de Andy. Quizás los flashbacks no sean un modo muy original de contarlo en plena era de ruptura con la narración lineal, pero resultan eficaces a la hora de mostrar la evolución de cada personaje al centrarse en él durante un buen tramo de metraje, sin saltar de uno a otro continuamente. La historia va aumentando en intensidad de un modo espectacular, hasta alcanzar un clímax memorable en sus últimas escenas.

A la grandeza del guión de Kelly Masterson (sorprende que haya logrado semejante resultado con éste su primer libreto) se le suma un trabajo de dirección por parte de Lumet simplemente brillante. Su habitual sobriedad alejada de cualquier tipo de efectismo queda como anillo al dedo a esta historia, al igual que ocurría con Dog Day Afternoon o Serpico, al contar con una narrativa cargada de dinamismo e intensidad, algo que no pasaba con Network o The Verdict, que, a pesar de contar con grandísimos guiones, no tuvieron en Sidney Lumet al mejor director por resultar más densos y lentos. También hemos de destacar el estupendo uso de la banda sonora (compuesta por el habitual de los Coen, Carter Burwell), algo poco habitual en Lumet, como podemos comprobar en cualquiera de sus trabajos anteriores.


El atraco prometía ser algo sencillo y sin heridos, pero las cosas pronto se tuercen y comienza una verdadera tragedia familiar de dimensiones épicas.Pero si hay algo que siempre ha resultado perfecto en todos los films de Lumet es su deslumbrante dirección de actores, y aquí no tenemos una excepción. Todo el reparto está sublime en sus dispares papeles, en especial ese monstruo de la interpretación que es Philip Seymour Hoffman, que realiza uno de sus mejores trabajos como el gélido Andy, con una permanente muestra de sentimiento de superioridad respecto a los demás, en especial a su fracasado hermano Hank, interpretado estupendamente por un Ethan Hawke que simplemente necesita una mirada para mostrarnos todo su temor. Quizás el único que en ocasiones se exceda un poco sea un Albert Finney que el resto del tiempo resulta indispensable en la pantalla.

En 1957 Lumet sorprendió a todo el mundo debutando con 12 Angry Men, que poco tardó un convertirse en clásico y en una de las películas más influyentes de su época. Y ahora, 51 años después, demuestra que está más en forma que nunca, regalándonos una de sus mejores obras, un drama con aires de tragedia clásica griega plagada de escenas magistrales, personajes intensísimos e interpretaciones memorables, demostrando mejor incluso que Robert Altman el popular dicho: más sabe el Diablo por viejo que por Diablo.

2 may. 2008

¿La familia? Mal, gracias.

'The Savages'
('La familia Savages')



AÑO: 2007
DURACIÓN: 113 min.
DIRECTOR: Tamara Jenkins
GUIÓN: Tamara Jenkins
BANDA SONORA: Stephen Trask
FOTOGRAFÍA: W. Mott Hupfel III
MONTAJE: Brian A. Kates
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Philip Seymour Hoffman, Laura Linney, Philip Bosco, Peter Friedman, Gbenga Akinnagbe, Cara Seymour





El cine independiente estadounidense lleva unos cuantos años triunfando en crítica, en las entregas de premios, y varias veces en taquilla, en base a películas de personajes con lustrosos repartos con una carga dramática enorme, siendo el ejemplo perfecto Crash. Pero por suerte este año dos películas han roto esa tendencia y demostrado que se puede hacer una excelente película con un trasfondo interesante sin cargar demasiado las tintas en lo dramático: las excelentes Juno y The Savages, film que ahora nos ocupa.

Wendy y Jon comprobarán cómo su reencuentro por culpa de su padre se convertirá en un pequeño apoyo emocional para ambos en unas vidas que parecen no seguir un rumboEl principal motivo de la película, la unión del esfuerzo de dos hermanos distanciados para ayudar a su egoísta padre, con el cual llevan 20 años sin hablarse, cuando éste demuestra que comienza a estar senil al tiempo que su pareja fallece, no parece ser especialmente original, y es un tema que ya hemos visto decenas de veces en el cine (por ejemplo, Affliction, de Paul Schrader, que tiene un marco similar en ese aspecto, aunque la relación con el padre es muchísimo más dura). Pero hay algo que la diferencia de casi todas las demás, y es ese aspecto que tanto se echa en falta en el cine de hoy en día: la honestidad.

A pesar de que nunca fue un buen padre, los hermanos, en especial ella, siguen teniéndole ese pequeño cariño natural que se le coge a quien te ha criadoEmpieza por ser honesta con su guión y sus personajes principales, a los cuales no carga de grandilocuentes frases, personalidades increíblemente complejas ni situaciones exageradas o poco creíbles, presentándolos simplemente como un par de hermanos cuyas vidas van ligeramente a la deriva, sobre todo en el caso de ella. Tienen una vida arreglada, pero en ningún caso se encuentran satisfechos con ella. Él, Jon, es profesor universitario, pero no logra triunfar con sus ensayos y estudios sobre grandes escritores. Ella, Wendy, trabaja en unas oficinas, y también pretende triunfar como escritora, en este caso en el teatro. Y ambos tienen una vida emocional problemática, una por ser la amante de un hombre casado de 52 años y otro por ver cómo su novia debe volver a su Polonia natal al caducar su visado y no estar dispuestos a arreglarlo mediante el matrimonio. En cuanto al padre, no profundiza en exceso en su personalidad al encontrarse ya senil, pero por los comentarios y recuerdos de los hermanos podemos identificarlo como un hombre que valía para cualquier cosa menos para criar hijos. Entre los hermanos, como en todas las familias, también ha habido y seguirá habiendo importantes diferencias, pero ello no supone un lastre para mostrar entre ellos una relación bastante cordial y totalmente natural, alejada de escenas truculentas que intenten levantar ampollas por viejos rencores.

La honestidad sigue con su puesta en escena, sencilla pero nunca ineficiente o a medio gas, con momentos realmente inspirados, como ese prólogo en el que se nos muestra una ciudad para ancianos que bien podría haber ideado un irónico Tim Burton. Pero sin duda el plato fuerte de la cinta es, como es normal en una película de personajes, su reparto, con tres actores en estado de gracia. Laura Linney nunca había estado tan convincente como en esta emocionalmente perdida Wendy, que pronto se erige como el verdadero personaje principal de la película. Con sencillos gestos logra expresar toda la inestabilidad emocional y posterior sentimiento de culpa de esta mujer. Philip Seymour Hoffman se aleja de papeles más afectados que los que había interpretado con anterioridad y nos regala una espléndida actuación que destila naturalidad por los cuatro costados como un sensato profesor que oculta su sensación de fracaso. Bosco logra dotar de gran dignidad y bastante empatía a un personaje que lo tenía todo para resultar el “villano” de la película, y se convierte en otro pilar imprescindible de esta obra.


Las disputas no se producen sólo en torno a su progenitor, sino que los dos hermanos, como en todas las familias, también tienen sus habituales riñas, algunas por nuevos secretos que no conocían, y otras por resquemores del pasadoAunque todos estos aspectos resultan grandísimos puntos a favor, todavía queda la honestidad más importante de cualquier película: la honestidad hacia su audiencia. Tamara Jenkins trata a los espectadores con un respeto digno de admiración y total ausencia de cualquier tipo de moralina en todo el metraje. Y lo cierto es que la cinta era especialmente dada a ello teniendo en cuenta no sólo la propia trama, sino otros detalles que se nos muestran, como la automedicación con ansiolíticos y antidepresivos por parte de Wendy y su posterior consejo a su hermano para que haga lo mismo. Pero el trabajo de Jenkins como guionista no destaca sólo por la naturalidad de su historia, que logra que cualquiera empatice con los dos hermanos, sino por el tratamiento que realiza de ella, dotándola de detalles de humor (en ningún caso meros gags o chistes) que son, junto con su final, el contrapunto perfecto para compensar el durísimo trasfondo de esta película, un film que, como obra honesta que es, y aunque alguna de ellas no resulte del todo complaciente con el espectador, juega con todas sus cartas boca arriba.