21 oct. 2007

Cualquier tiempo pasado fue mejor

'The Last Picture Show'
('La última película')



AÑO: 1971
DURACIÓN: 118 min.
DIRECTOR: Peter Bogdanovich
GUIÓN: Peter Bogdanovich, Larry McMurtry (Novela: Larry McMurtry)
FOTOGRAFÍA: Robert Surtees
MONTAJE: Donn Cambern
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Jeff Bridges, Ben Johnson, Cloris Leachman, Timothy Bottoms, Cybill Shepherd, Ellen Burstyn, Randy Quaid, Sharon Taggart, Eileen Brennan, Sam Bottoms, Clu Gulager




Peter Bogdanovich radiografió a la adolescencia norteamericana dos años antes de que George Lucas lo hiciera con American Graffiti, y dotó a su película de un tono más serio y reflexivo, además de incluir un espectro más extenso de la población, no sólo jóvenes, aunque ellos sean los principales protagonistas de la historia.

Sonny (T. Bottoms) y Duane (J. Bridges) verán cómo en medio de esta ola de cambios su amistad será puesta a prueba por culpa de una jovenEl cambio, en múltiples aspectos, es el principal tema de la película (basada en la novela homónima de Larry McMurtry): la popularización de la televisión y su repercusión en el cine, gente que pasa de la pobreza a vivir de forma acomodada gracias al petróleo, las nuevas costumbres de los jóvenes (la liberación sexual es especialmente importante) y, sobre todo, el paso de la adolescencia a la juventud, con la consiguiente maduración, que en unas ocasiones es bastante, y en otras casi nada. En cuanto a los cambios experimentados por los propios personajes, la película se centra en cuestiones sentimentales, uno de los aspectos que suelen marcar la entrada en la edad adulta. Como todos los adolescentes, los de esta película se encuentran muy perdidos, sobre todo en ese pequeño pueblo en el que viven. No saben muy bien en qué invertir el tiempo, carecen de planes de futuro y el sexo empieza a ocupar un papel en sus vidas que nunca habían imaginado. No todos reaccionan de un modo maduro ante la proliferación de las hormonas, muchos se lo toman más como un juego y adoptan actitudes falsas al relacionarse con sus parejas, por lo que se nota que carecen de verdadera experiencia en ese aspecto (no parecen personajes malvados como para hacerlo a sabiendas). Como suele ser habitual, relacionan la pérdida de la virginidad con convertirse en adultos, con la independencia y todos los derechos que ello conlleva, por lo que anhelan perderla cuanto antes para no estar anclados en esa adolescencia. Pero, aunque quieren alcanzar la mayoría de edad cuanto antes, no todos los jóvenes viven mal en este pueblo, ya que el descubrimiento de petróleo supuso un cambio radical en estas familias provincianas, permitiendo a algunos de sus padres ganar ingentes cantidades de dinero con sus terrenos; unas fortunas que, aunque pueden servir de consuelo a ciertos habitantes, ni mucho menos les proporcionan la felicidad a los adultos, ya que casi todos se encuentran, o cuando menos así se sienten, increíblemente solos y frustrados al tener la sensación de que ahora sí que se están haciendo viejos y que se perdieron muchísimas cosas en su juventud, la cual rememoran numerosas veces. En ocasiones, algunos, como Sam (Ben Johnson) o Genevieve (Eileen Brennan), se compadecen de los jóvenes, imaginando las vidas que les esperan (y que les dejan en herencia), al menos si siguen en ese pueblo, lo que se nota en su modo tan desinteresado de ayudarles o darles consejo. Por contraste, otros habitantes no parecen confiar demasiado en las nuevas generaciones debido a su modo tan desenfadado de llevar el día a día, en contraste con la más que probable tormentosa juventud que las generaciones anteriores vivieron en su momento.

Sam (B. Johnson) intentará que los jóvenes del pueblo encaminen lo mejor posible unas vidas que parecen no ir a ninguna parte por el momentoPeter Bogdanovich otorga un tono a la película incluso más melancólico y nostálgico que el de la propia novela, en especial con el estilo tan pausado y contemplativo que tiene, mostrando un pueblo desierto que bien podría ser el de una película del oeste, y con varios planos fijos de unos paisajes sin una sola alma, remarcando con ellos el paso del tiempo (una población que una vez estuvo llena de vida, ahora, tras varias décadas, está casi vacía). La fotografía se convierte en un elemento esencial para rematar la sensación de nostalgia, con esa elección del blanco y negro evocando épocas pasadas en las que, entre otras diferencias, el propio cine no era dominado por la televisión como medio de ocio para masas. Los primeros planos son muy numerosos en la película (algunos, además, son subjetivos de algún personaje), tanto de individuos como de objetos, y Robert Surtees logra realzarlos con su labor de iluminación y enfoque haciéndolos muy impactantes, siendo un claro ejemplo la sencilla escena del funeral o los primeros planos de los habitantes del pueblo mostrados tras el accidente de coche, mientras que los planos largos son escasos y están casi todos relegados al pueblo (para mostrar lo desierto que está) y los viajes en carretera. La banda sonora, con temas escogidos de la época, algunos de varios años atrás, también es un refuerzo a la sensación de nostalgia.

Ruth (C. Leachman) es la sufridora por excelencia del pueblo; casada con el arisco entrenador de fútbol del instituto, iniciará una relación como última vía posible de escape en su vidaMuchos actores, entonces casi desconocidos, tuvieron esta película como trampolín para sus carreras: Jeff Bridges, Ellen Burstyn, Cloris Leachman, Timothy Bottoms... Entre todos ellos destaca el veterano Ben Johnson, que supo aportar el carisma y la cercanía que su personaje, Sam 'El león', esa especie de sabio del pueblo del que todos se fían y al que aprecian en gran medida, necesitaba por encima de todos los demás. Además, una por entonces joven Cybill Shepherd se estrenó en esta película como actriz con esa suerte de papel de femme fatale, esa joven que encandila a montones de chicos, y no tan chicos, sin saber ella misma qué quiere en esta vida, disfrutando con la simple manipulación de los demás de un modo totalmente irresponsable e inmaduro.

Como todos sabemos, los años 70 destacaron por un cine estadounidense de marcada tendencia realista, oscura y de análisis profundos del ser humano en sus diversas facetas (Taxi Driver, The Godfather, The Deer Hunter...), y este film de Peter Bogdanovich es una de las primeras y mejores muestras de ese cine dedicado a radiografiar al género humano, en este caso en el ambiente de un pequeño pueblo en una época con numerosos cambios. Sin duda, esos adolescentes serán los reyes de la función en su localidad durante una temporada, pero todo cambiará, porque ya sabemos que la adolescencia es una enfermedad que se cura con el paso del tiempo.

No hay comentarios: