27 feb. 2009

Rebobine, por favor


Después de [Rec]... REWIND

Impresionante y lúcida publicidad en México para Los cronocrímenes, de Nacho Vigalondo, buena película de género realizada con cuatro duros, con cuatro actores, y con cuatro (o más, o menos, no las he contado) ideas originales. Un tipo de cine difícil (de hacer, de distribuir, de recaudar) en nuestro país.

Una película con unos cuantos (muchos) adeptos y que tiene su remake estadounidense preparado, o al menos en ello están, del que no se sabe absolutamente nada. Por no saber, no lo debe de saber ni el propio Vigalondo (esto último no me lo termino de creer). A saber qué narices hacen con la momia rosa, ¡no me fío un pelo!

Un director nominado al Oscar por su genial corto (como casi todos los que hace) 7:35 de la mañana y ninguneado por la industria de su país. Parece que no se le tiene en cuenta, parece que no se le toma en serio, y es una verdadera pena. Considero que, si le dan cierto margen (queda demostrado con su película que no hace falta que sea demasiado) puede hacer algo decente, algo digno de exhibir y algo a considerar dentro del panorama español. Pero nada, no hay manera...

Su trailer:



Si no la has visto y la ves... no le des demasiadas vueltas, sería peor. Sólo las justas.

25 feb. 2009

Los cazafantasmas van al Infierno

Parece ser que hay muchos hilos moviéndose acerca de una nueva entrega de una de las sagas más taquilleras de los años 80: nada más y nada menos que ¡Los cazafantasmas! (tirutiro-riroooo, se supone que esto último es el tarareo de la famosísima cancioncilla de Ray Parker Jr. hecha para la película)

Aún hay muchas incógnitas al respecto pero en su momento se rumoreaba, vaya usted a saber si es verdad, que podría ser algo así como el título de este post: Los cazafantasmas van al Infierno. Un título horroroso donde los haya que puede hacer pensar que se trata de una serie de la tele. Por cierto, no olvidemos que sí que hicieron una simpática serie con los personajes, pero de dibujos animados. Bueno, el caso es que inicialmente, para la historia de la nueva entrega, pensaron en hacer que los cazafantasmas viajaran al Infierno, pero como piensan que en las dos partes anteriores el hecho de crear caos en la ciudad de Nueva York era parte del éxito, se les ha ocurrido otro tanto de lo mismo, imaginando una puerta dimensional en un almacén de la ciudad, llevando a una Nueva York completamente diferente y donde la gente no se entiende entre sí.

El guión se lo han encargado a Lee Eisenberg y Gene Stupnitsky, guionistas de la serie de TV The office y de la película, aún por estrenar, Year One, dirigida por Harold Ramis (guionista de Los Cazafantasmas y Los Cazafantasmas 2). La incógnita es saber quién la dirigirá, cosa que no estaría mal que hiciera Ivan Reitman, que se encargó de las dos anteriores.


Hace tiempo debieron de dar el "sí, quiero" Dan Aykroyd y Harold Ramis (en las noticias que he leído no decían nada sobre Ernie Hudson). Estaba en el aire el gran Bill Murray, que me parece que no estaba demasiado convencido, sobre todo debido al fiasco que supuso la segunda parte. Normal, es que aquella peli, aunque estuvo bien verles de nuevo en acción, dejaba mucho que desear, y fue una verdadera pena. Pone como condición que acepta el trabajo sólo si hay una buena historia. Crucemos los dedos para que así sea y no veamos una nueva birria. Ojalá aprovechen bien todos los efectos especiales que hay hoy en día para hacer algo espectacular pero sin dejar de lado toda la comicidad y el gancho de todos sus personajes...

Sin duda estaremos al tanto de todo este proyecto, sobre todo los que somos fans de los personajes.

Tiroriro-riroooo, ghostbusters!

TRAILERS





De regalo, el divertido y original videoclip de la famosa canción, con apariciones de Chevy Chase, John Candy, Danny DeVito, Peter Falk, Shelley Long (creo que es ella) y George Wendt (el Norm de Cheers), entre otros y otras que no reconozco:



Y además, la intro de la serie de dibujos animados:


21 feb. 2009

Recordemos a... Richard Farnsworth





Richard Farnsworth nació el 1 de septiembre de 1920 en Los Angeles, California, en una familia modesta. Su madre era ama de casa y su padre ingeniero, trabajo con el cual tuvo que sacar adelante a su hijo y sus otras dos hijas durante la Gran Depresión. Su muerte en 1927 hizo que Richard, sus dos hermanas y su madre fuesen a vivir con su tía. Los problemas económicos que vivían día sí y día también hicieron que abandonara los estudios en el instituto para encargarse de un establo de un campo de polo por 6 dólares a la semana. Con 17 años le ofrecieron ganar 7 dólares al día con una comida incluida trabajando de doble en The Adventures of Marco Polo, con Gary Cooper, y así el actor comenzó su andadura en el mundo del cine. Compaginándolo con su trabajo en los rodeos, se especializó como doble en papeles de jinete en películas como A Day at the Races de los hermanos Marx o Gunga Din. En los años 40 y 50 siguió con este trabajo en películas como Gone with the Wind, Red River, The Wild One, The Ten Commandments o Spartacus. En ésta pasó once meses de rodaje durante los cuales insistió en que nunca tuvo apariencia de gladiador, pero conducía un carro, algo que, como ser simplemente jinete, le encantaba. Un año después, en el 61, fue uno de los fundadores de la Stuntmen's Association (Asociación de dobles), y a lo largo de esta década fue consiguiendo papeles de más entidad.


Una de las fotos más antiguas de las que se dispone del actor.En 1963 logró su primera aparición en los créditos de una película con Jolly Genie. Tras ésta siguieron un buen número de papeles de hombre del Oeste americano, personajes que le sentaban como un guante al actor. Poco a poco sus trabajos fueron de más entidad e importancia, como en The Cowboys, The Life and Times of Judge Rory Bean, la francesa Un autre homme, une autre chance o la serie “Roots”. En el año 77 decidiría dejar de trabajar como doble para concentrarse en su carrera como actor. Su nombre comenzaría a hacerse importante tras el éxito de su trabajo en Comes a Horseman, de Alan J. Pakula, en 1978. En ella compartía cartel con Jane Fonda, Jason Robards y James Caan, y le reportó diversos premios como actor secundario, entre ellos los de la National Board of Review y la National Society of Film Critics. En los premios de la academia compitió con Jack Warden, John Hurt, Bruce Dern y Christopher Walken, perdiendo frente a este último por su trabajo en The Deer Hunter, pero su nominación sirvió para lanzar definitivamente la carrera de este actor de 58 años por aquel entonces.

Su rostro y expresión amigables e incluso infantiles lo convirtieron en un actor habitual en papeles secundarios de amigo o asesor, además de los ya comentados hombres del Oeste. A principios de los 80 trabajó con Steve McQueen y Linda Evans en Tom Horn, y con Ellen Burstyn y Sam Shepard en Resurrection, además de nuevos trabajos para televisión como The Texas Rangers o “Disneyland”. Finalmente lograría en 1982 el éxito en un papel protagonista con la película canadiense The Grey Fox, de Phillip Borsos. En ella interpretó a Bill Miner, un asaltados de diligencias que al salir de la cárcel tras 33 años se propone llevar una vida normal en Washington junto a su hermana, pero los cambios que han ocurrido en ese tiempo le hacen imposible volver a integrarse en la sociedad, así que decide volver a Canadá a hacer lo único que sabe, simplemente cambiando diligencias por trenes. La película supuso un gran éxito, ganando siete premios de la academia de cine canadiense, incluyendo uno al mejor actor extranjero para Farnsworth.


Cartel de 'The Grey Fox', su mayor éxito.


Farnsworth recogiendo el premio de la academia canadiense.A pesar del éxito cosechado por su trabajo en Canadá, en su país natal siguió relegado a papeles secundarios. Trabajó con Kathleen Quinlan y Dianne Wiest en Independence Day, y fue llamado por Barry Levinson para The Natural, antes de pegar el mayor resbalón de su carrera en el año 1984 interpretando al padre de Dolly Parton en Rhinestone, protagonizada por Sylvester Stallone. Las horrendas críticas recibidas por la película, tanto de la prensa especializada como del público, pronto la convirtieron en uno de los primeros triunfos en los Razzies de Stallone. Un año después Farnsworth consiguió otro papel protagonista en el western de ciencia ficción Space Rage, en la cual debía ayudar a Michael Paré a huir de la cárcel. De nuevo no tuvo apoyo de crítica o público. Estos dos fracasos seguidos lo volvieron a relegar a papeles totalmente secundarios. Trabajó a las órdenes de John Landis en Into the Night en 1985, junto a los entonces emergentes Michelle Pfeiffer y Jeff Goldblum, y con Sylvester, en la cual un joven entrenaba un caballo para convertirse en campeón olímpico de hípica, volvió a trabajar en el campo que más le apasionaba. Canadá le reportó otro importante éxito con la producción televisiva Anne of the Green Gables, donde interpretaba al padre adoptivo de Ana, que le dio nueva popularidad y un premio Gemini. Poco después fallecía su esposa Margaret Hill, con la cual llevaba casado 36 años y había tenido dos hijos, Diamond y Missy. Su ritmo de trabajo comenzó a bajar desde entonces. Trabajos en la televisión como “Highway to Heaven” o Desperado: the Outlaw Wars, en la cual interpretó por enésima vez a un sheriff, se alternaron con escasos papeles en el cine, como la producción familiar Good Old Boy: a Delta Boyhood. Jack Nicholson lo llamó en 1990 para interpretar al sospechoso prospector Earl Rawley en su continuación de Chinatown, The Two Jakes. Ese año también encarnó al desconfiado sheriff Buster en Misery, la película de Rob Reiner basada en la obra homónima de Stephen King, donde compartía cartel con Kathy Bates y de nuevo con James Caan, y se puso en la piel de un profesor en Havana, de Sydney Pollack. Desde entonces sus escasas actuaciones comenzarían a verse sustituidas por homenajes y reconocimientos. En el año 92 recibió su estrella en el paseo de la fama de Hollywood, y en el 97 fue incluido en el salón de la fama de intérpretes de western de Oklahoma. Su trabajo en Lassie, junto a Frederic Forrest y Michelle Williams, fue lo más destacado que hizo hasta finales de los 90, mientras lidiaba con el cáncer de próstata que le habían diagnosticado a principios de la década.

El actor en 'Misery', uno de sus últimos trabajos.En 1999 David Lynch se puso en contacto con él para que interpretase al anciano Alvin Straight en The Straight Story. En director le pidió que participase, según sus propias palabras, “en la sencilla pero emotiva” película. Farnsworth no sabía de qué director le hablaban cuando se lo comentaron, así que su agente, sabiendo que el actor odiaba la violencia y las pelis oscuras, se lo referenció únicamente como el realizador de The Elephant Man. Por suerte, al veterano intérprete le había gustado esta película, así que decidió aceptar el papel. De este modo Farnsworth, con 79 años, consiguió su papel más celebrado, en el cual interpreta a un anciano que decide realizar un viaje con una cortadora de césped para visitar a su hermano enfermo. Sissy Spacek y Harry Dean Stanton rodaron a su lado sin saber la grave enfermedad que se le acababa de diagnosticar al actor, un cáncer óseo terminal. Aunque lo ocultó todo lo que pudo durante el rodaje, sus achaques y dolores comenzaron a hacerse evidentes y cada vez más intensos. Pese a ello, logró terminar la película, y se estrenó mundialmente en el festival de Cannes. Su éxito fue instantáneo, con un tono muy alejado del habitual en este director. La interpretación de Farnsworth fue lo más celebrado del film, y pronto comenzó a volver a cosechar premios. El círculo de críticos de Nueva York le otorgó el premio al mejor actor, igual que los Independent Spirit, y su segunda candidatura al Oscar le proporcionó un récord al convertirse en el actor de mayor edad candidato en la categoría principal. Kevin Spacey se llevó la estatuilla por American Beauty, pero Farnsworth logró una popularidad y un prestigio de los que nunca había gozado. Poco después tuvo una entrevista con Roger Ebert, el cual le había preguntado de qué se encontraba más orgulloso en toda su carrera, y él respondió que de no haber dicho un solo taco en más de 60 actuaciones que había realizado. A pesar de su excelente etapa profesional, con proyectos futuros como la hoy aún inconclusa Gompy, el cáncer destrozaba cada vez más su vida. Unos meses después, mientras Jewly Van Valin, su prometida desde hacía unos pocos años, no se encontraba en casa, el actor se suicidó de un disparo de escopeta.

Richard Farnsworth, el eterno vaquero amigable de profundos ojos azules, murió por suicidio en su rancho en Lincoln, Nuevo Mexico, el 6 de octubre de 2000, y fue enterrado en el cementerio de Hollywood Hills, en Los Angeles, junto a su esposa Margaret. Tenía 80 años.





Richard Farnsworth será siempre recordado por su magistral trabajo como Alvin Straight.


Fuentes: Wikipedia, IMDB, TickledOrange, Yahoo Movies.

18 feb. 2009

Léeme tú

- No importa lo que yo piense. No importa lo que yo sienta. Los muertos siguen muertos.

[It doesn't matter what I think. It doesn't matter what I feel. The dead are still dead.]

Kate Winslet en The reader. Estupendo (melo)drama de Stephen Daldry.

El hombre sin nombre

'Per un pugno di dollari'
('Por un puñado de dólares')



AÑO: 1964
DURACIÓN: 95 min.
DIRECTOR: Sergio Leone
GUIÓN: A. Bonzzoni, Víctor Andrés Catena, Sergio Leone
BANDA SONORA: Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA: Massimo Dallamano
MONTAJE: Roberto Cinquini
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Clint Eastwood, Marianne Koch, Gian Maria Volonté, Antonio Prieto, José Calvo, Wolfgang Lukschy, Mara Krup, Klaus Kinski, Luigi Pistilli, Joseph Egger, Panos Papadopoulos





'Per qualche dollaro in più'
('La muerte tenía un precio')



AÑO: 1965
DURACIÓN: 130 min.
DIRECTOR: Sergio Leone
GUIÓN: Luciano Vincenzoni, Sergio Leone
BANDA SONORA: Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA: Massimo Dallamano
MONTAJE: Eugenio Alabiso, Adriana Novelli, Giorgio Serrallonga
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Gian María Volonté, Luigi Pistilli, Mara Krup, Roberto Camardiel, Klaus Kinski





'Il buono, il brutto, il cattivo'
('El bueno, el feo y el malo')



AÑO: 1966
DURACIÓN: 150 min.
DIRECTOR: Sergio Leone
GUIÓN: Agenore Incrocci, Furio Scarpelli, Luciano Vincenzoni, Sergio Leone
BANDA SONORA: Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA: Tonino Delli Colli
MONTAJE: Eugenio Alabiso, Nino Baragli
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Eli Wallach, Aldo Giuffrè, Mario Brega, Luigi Scarchilli, Rada Rassimov





¿Quién no ha silbado alguna vez la banda sonora de alguno de los famosos spaghetti-westerns de Leone? Bueno, si no las has visto seguro que has pensado “yo no, eso desde luego”. Mentira. Simplemente no sabes de qué música hablo, porque las has escuchado decenas de veces, las has visto copiadas más decenas de veces y has reconocido su estilo aún más decenas de veces. Míticas e inmejorables, probablemente sean lo más recordado por la mayoría de estos films de Sergio Leone, uno de esos cineastas con una filmografía breve pero intensa. Cuando en Italia decidieron realizar un western de presupuesto discreto protagonizado por un actor estadounidense desconocido en Europa, no sabían lo que estaban comenzando.

Per un pugno de dollari vio la luz en 1964 de una forma muy discreta. Primero se estrenó en una sola sala de cine, con pretensiones de durar, a lo sumo, una semana. Pero en pocos días su dueño vio que la recaudación había aumentado sorprendentemente. Una nula campaña de marketing fue eclipsada por el sencillo boca-oreja, y pronto decenas de personas acudían para ver esta peli de responsables desconocidos, los cuales encima se ocultaban bajo seudónimos, y al salir se la recomendaban a otras tantas. Pronto se convirtió en un gran éxito que catapultó a sus tres figuras más emblemáticas: Leone, Eastwood y Morricone.


Aunque es un personaje muy en segundo plano, también hay que reconocerle a José Calvo su estupendo trabajo como Silvanito, el consejero que tiene nuestro héroe en el pueblo.Si el presupuesto con el que contaba Leone era ínfimo, su talento y esfuerzo lo compensaron con creces. Esta historia de un hombre que llega a un pequeño poblado y se propone enfrentar entre ellas a las dos familias que dominan el contrabando, adaptando de un modo peculiar el Yojimbo de Kurosawa, destaca por el virtuosismo y dinamismo de su puesta en escena. En algunas ocasiones se nota una cierta escasez de medios, pero nunca de ideas o talento. Su modestia la ocultó entre los demás eurowesterns de la época, pero poco tardó en destacar gracias, sobre todo, a su forma de autoparodiarse en todo momento, añadiendo un punto esencial de su calidad. La parodia es casi siempre explícita, en forma de acumulación de clichés, roles de personajes conocidos por todos y situaciones exageradas, pero nunca llega a caer en el ridículo, sabe mantener las formas en todo momento y la parodia es acertada siempre. Leone no pretendía que nos riésemos con su obra, simplemente demostrar los caminos que siempre seguía este género, y explotarlos para hacer una película entretenida y dinámica. Sin duda alguna, lo logró.

Clint Eastwood se convirtió en una estrella internacional con esta obra, encarnando a este hombre misterioso, más rápido que un rayo y más pillo que un zorro. Un héroe a la antigua usanza, que sabe derrotar siempre a sus enemigos, aunque no sea perfecto. El actor pilló perfectamente el punto a este personaje, y con su habitual discreta expresividad supo transmitir esa sensación de alma errante por el desierto. La réplica que le da Gian Maria Volontè es el contrapunto perfecto a ese hombre misterioso. Ramón Rojo es el típico villano del oeste, sin escrúpulos y que en todo momento está seguro de ir un paso por delante del héroe, rodeado de secuaces incompetentes a los que les explica lo que deben ir haciendo en cada momento. De nuevo el actor dio en el clavo encarnándolo, si cabe aún más que Eastwood. Ennio Morricone fue el encargado de poner la guinda a esta obra con su estupenda banda sonora, un gran éxito de ventas en el momento de su estreno y el comienzo de su mítica contribución a las bandas sonoras del western.


Lee Van Cleef fue el actor perfecto para añadir el componente inquietante en contraste con la amabilidad misteriosa que aporta Eastwood.Con la primera secuela, la cosa ya pareció seguir otro camino. La autoparodia cambió, se volvió más discreta, más implícita que en la anterior, y los personajes ganaron cierta profundidad y la historia dramatismo. La saga evolucionó, se tomó un poco más en serio a sí misma y decidieron partir de una historia original. En esta ocasión nuestro protagonista unirá esfuerzos con un hombre misterioso, el coronel Mortimer, astuto y excelente pistolero, mucho más calmado que su colega. Entre los dos intentarán dar caza a un forajido que pretende atracar el banco mejor custodiado de todo el Oeste. Como ya intuimos, con el tiempo aflorarán los verdaderos motivos de Mortimer y qué es eso que tortura continuamente a su enemigo.

Aunque la obra sea más seria, no deja totalmente de lado la parodia en la que se había recreado su predecesora, pero sí la suaviza en buena medida. El simple divertimento por lo que vemos deja paso a una historia y personajes más interesantes, a la vez que el presupuesto deja de suponer un impedimento en su puesta en escena. Lee Van Cleef vio resurgir su carrera gracias a su misterioso personaje, y Eastwood y Volontè repitieron en sus papeles (este último, aunque interpreta a otro, realmente le toca lidiar con el mismo personaje, ahora atormentado por algún recuerdo) y afianzaron su éxito internacional. Un paso hacia delante para sus responsables y un gran éxito en toda Europa que empezó a abrirle a Leone las puertas de otros países que deseaban colaborar con él. Morricone nos regaló una de sus bandas sonoras más míticas, conocida por todos y copiada hasta la saciedad. El spaghetti-western, realmente, no había hecho más que empezar.


Eli Wallach realiza un trabajo realmente memorable en esta película, construyendo un personaje tan entrañable como patético o asqueroso.Con su tercera entrega, Leone logró la culmen de este subgénero. De nuevo la autoparodia era sutil e implícita, casi siempre a través de Tuco, el feo del título, y las situaciones que provoca o vive. La historia y los personajes volvieron al primer plano, y el presupuesto pasó de ser un problema a ser un claro punto a favor, permitiendo realizar una obra de cine épica de las que tanto fascinaban a Leone. Una calidad de imagen discreta y unos escenarios funcionales dieron paso a secuencias impactantes llenas de extras y con extensos decorados y localizaciones filmadas con material de mayor calidad. Esta narración sobre tres hombres que iban detrás de un tesoro, y en la cual no podían prescindir de ninguno de los otros dos, ya que cada uno sólo conocía una pista para dar con él, supuso un claro intento por parte de su director de evolucionar e ir un paso más allá. Ambientarla en la guerra civil estadounidense fue otro claro acierto, dotando al film de cierto realismo y crudeza en varias secuencias de los que carecían sus predecesoras, además del componente espectacular de las secuencias bélicas integradas sin fisuras en la historia, contrastando con la parodia que sigue realizando en cuanto al género al que pertenece.

Sorprende lo rápido que supo transitar Leone de una obra menor a otra de calado y medios épicos, en tan solo dos años. Su experiencia en el peplum le fue probablemente de mucha ayuda.Toda esta mejora en el medio no supuso que dejaran de lado los aspectos positivos de las anteriores. Los personajes siguen siendo antológicos, menos clichés que antes y más realistas pero igualmente memorables. Su búsqueda de ese tesoro los llevará a cambiarse de bando en más de una ocasión, sin saber en quién confiar a cada momento, a la vez que presencian cómo esa guerra está rebanando del pescuezo del país. El tramo final es sin duda el más intenso de toda la saga, muchas veces imitado en otras obras por su duelo triple. Entre toda esta maravilla sigue destacando la aportación de Morricone, de nuevo conocida por todos. La música supo adaptarse magníficamente al tono épico del film, y acompaña a las imágenes con una perfección pasmosa, tanto en los momentos íntimos como en los de acción. Muy conocido es también su tema “L'estasi Dell'oro”, en la cual añade un importante componente místico al momento en el que llegan al lugar en el que se haya el tan ansiado tesoro.

Imprescindibles hoy en día en el género del western, sorprende lo que fueron capaces de lograr comenzando con tan poco, para acabar con una trilogía claramente ascendente y que lograba con cada entrega proyectar aún más en todo el mundo el nombre de sus tres mayores artífices. Después Leone demostró con Once Upon a Time in America que con muchos medios o con pocos seguía teniendo el control absoluto. Muchos se plantean hoy en día si el spaghetti-western realmente ha contribuido de manera positiva en el cine o sólo ha aumentado su capacidad de parodia. Pero yo no encuentro demasiado parecido entre las supuestas parodias de hoy en día y las que hizo Leone. Sinceramente, están equivocados, no hay color. Ojalá no fuese así.

12 feb. 2009

Álex de la Iglesia y el Cine español

Salseando me he topado con un artículo en El País en el que Álex de la Iglesia (El día de la bestia, Los crímenes de Oxford) reflexiona sobre qué puede estar pasándole al Cine español, y algunas posibles formas de sanar eso que mucha gente considera una herida de muerte.

Reconozco que con el Cine español tengo mis más y mis menos. Muchas veces reniego de él (si es que con ciertas películas lo ponen a huevo), pero evidentemente no todo es una mierda. Eso hay que reconocerlo.

Transcribo aquí el artículo completo aunque si prefieres leerlo en su formato original, lo tienes aquí. Quizá un artículo como este pueda abrir en el blog un debate sobre cómo se encuentra el Cine español actual... o quizá no.

Consideraciones intempestivas
Álex de la Iglesia


Yo me dedico a esto del cine desde hace veinte años. Es mi trabajo, con las películas pago la hipoteca y el colegio de las niñas. Cuando las películas van mal, se me ponen los huevos de corbata porque igual no consigo trabajar el año que viene. Cuando van bien, puedo pensar en proyectos más arriesgados. Así funciona. Vales lo que ha hecho tu última película. Todos lo sabemos y me parece justo. Son las reglas del juego.

¿Qué es esta historia del cine español? ¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí, y no otros mejores, que seguro que los hay? ¿Por qué lo de fuera parece mucho más bonito? ¿Por que Spiderman 3 no es española? Todas estas preguntas y muchas más se responderán adecuadamente en este apasionante artículo.

A los que hacemos cine se nos presentan tres opciones: afrontar un proyecto pequeño, íntimo, personal, socialmente comprometido. Rodar una "pequeña joya", como las denominaba Fernández-Santos, que nos da prestigio en festivales, pero que no genera industria. Éste ha sido el camino adoptado predominantemente desde los setenta y ochenta, y sigue vivo hasta hoy.

Dos: lanzarse al cine de género intentando llegar al público, con una productora que se deja la piel, con dinero de una televisión, muchas ganas y poca experiencia. Es el modelo nacido en los noventa, que ha dado buenos resultados y que genera industria, pero no la suficiente. Tres: salir corriendo y buscarte la vida en otra parte. Es el modelo adoptado por muchos amigos, que se hartan de peleárselo, o de las nuevas generaciones, que no quieren perder el tiempo. Me parece honesto. Tampoco genera mucha industria.

Hay otro camino. Pero antes de desvelarlo, una pequeña digresión sobre mi momento anímico actual. Escribo este artículo a las tres y veinte de la madrugada. No puedo dormir porque tengo un jet lag del quince, tras un viaje a Los Ángeles para hablar con Paramount y Universal de nuestro próximo proyecto. Como la mayor parte de los que nos dedicamos a esta profesión, aunque tu sede social esté en Burgos, llega un momento en que comienzas a viajar a Hollywood para reunirte con gente, asunto agotador y divertidísimo. Mi próxima película tiene producción francesa y española. Se rodará en inglés y contaremos con socios americanos. La película se rodará en Alicante, Londres y Miami. El equipo, madrileño, catalán y vasco, aunque también hay un par de tipos de Canarias. El vino, de La Rioja; el cordero, de Aranda.

Este sin Dios es la única manera de hacer las cosas desde Europa. Unirnos en proyectos comunes. Buscar financiación en otros países, coproducir. Si queremos jugar en primera división, hay que mover el culo. Creo que es posible. ¿Cuál es la síntesis del proceso dialéctico? Eliminar de la tesis los elementos que producen contradicciones. En este caso, a mi parecer, la solución pasa por intentar que nuestro cine sea menos español, aunque suene fuerte decirlo. Abrir los contenidos a mercados internacionales. Hay que abandonar la mochila de nuestro complejo intelectual, porque no deja de ser una excusa. Hablar de industria, de producto y de mercado. El cine es todo eso, y no tenemos que pedir perdón por ello. Las pequeñas joyas son maravillosas, pero son pocas. El mercado no puede abastecerse exclusivamente de Beluga. Esto es un trabajo, no una tienda delicatessen. Si pensamos en pequeño, si queremos artesanía en lugar de industria, estamos perdiendo un terreno que ocuparán los que piensan en grande.

Me quedan una cuantas preguntas por responder. En primer lugar: ¿quiénes somos? Los que podemos y queremos. Yo quería hacer cine, y punto. Ahora me siento parte de esto y estoy orgulloso, porque conozco a mis compañeros. Gracias a la Academia nos vemos todos los años, compartimos problemas y descubrimos que son los mismos. Tenemos que hablar, discutir, aportar soluciones, buscar que esto sea rentable. Cuando una película española triunfa, es bueno para todos. La Academia y sus premios son valiosísimos, nos sirven para levantar proyectos que no han tenido la repercusión adecuada, y pueden prolongar la vida comercial de una película para que los productores no pierdan dinero.

Si los señores productores no ganan dinero, no hacemos películas. Por Dios, abandonemos de una vez por todas el miedo a decirlo. Esto tiene que funcionar, no se trata de quedar bien en un festival y volverse a casa.

Segunda pregunta: ¿por qué estamos nosotros y no otros mejores? Porque esos mejores no llegan. No tienen la oportunidad. Muchos no consiguen aguantar el tirón. No es fácil dedicarse a esto cuando eres actor y no te llaman. Me río cuando leo que se deberían hacer menos películas. ¿Qué pasa con los técnicos? ¿Qué pasa con los de vestuario y maquillaje? ¿Qué pasa con los cámaras, foquistas, con los scripts? ¿De qué diablos viven sus familias? La única manera de tener una industria más sólida es rodar. Un ejemplo: muchos dicen que nuestro problema son los guiones. Que no se nos ocurren historias que enganchen. Solución: si los guionistas trabajan, y en lugar de un guión escriben veinte, las historias mejoran. Yo conozco el sudor, el trabajo. La inspiración no existe: es un invento de los poetas, que tienen muchísimo tiempo libre. Si los técnicos mejoran, las películas mejoran. Es de cajón.

Tercera pregunta: ¿por qué lo de fuera parece mucho más bonito? Porque tienen más dinero. Eso nos provoca envidia y fascinación. Solución: pongamos los medios para que nuestras películas provoquen envidia y fascinación. Juguemos la partida. Desde hace unos años lo estamos haciendo: ahí están Alatriste, Los otros, Hable con ella, El orfanato, Rec y tantas otras. Se puede.

Cuarta pregunta: ¿por qué Spiderman 3 no es española? Porque tenemos mucha suerte. Los contenidos pueden ser los mismos si el tratamiento es el correcto. Se pueden hacer películas de la Guerra Civil y que se vendan en todo el mundo: El laberinto del fauno es un buen ejemplo. No estoy hablando de dejar de ser nosotros ni de perder la identidad. El cine que se hace en este país es asombrosamente heterogéneo. Nadie está casado con nadie, no hay escuelas, ni corrientes, ni directrices. Aproveché­moslo, saquémosle partido, como el maestro Almodóvar ha sabido hacerlo. Hacer una película no es sólo hacer una película: es venderla, colocarla en el mercado. Ya no podemos seguir quejándonos. Se puede hacer. Unámonos para conseguirlo.


5 feb. 2009

La que se nos viene encima...

Ay, ay, ay... Este año 2009 va a haber duras batallas, durísimas, para erigirse como rey de la taquilla...

Watchmen (Zack Snyder)
Lobezno (Gavin Hood)
Star Trek (J. J. Abrahams)
Ángeles y demonios (Ron Howard)
Terminator: Salvation (McG)
Noche en el museo 2: Batalla en el Smithsonian (Shawn Levy)
Harry Potter y el misterio del príncipe (David Yates)
...

Watchmen es una de las películas más esperadas de los últimos tiempos y llegará a las pantallas en marzo, tal y como estaba previsto, a pesar de todos los asuntos de demandas legales que la Fox y la Warner intercambiaron. Basada en la denominada "mejor novela gráfica de la historia".


Lobezno contará a principios de mayo el origen de uno de los personajes más queridos de la Patrulla X (más conocidos como X-Men). Si todo va bien en taquilla (¿alguien lo duda?) comenzarán a rodar el origen de otro personaje fundamental en la serie: Magneto


Casi en las mismas fechas tenemos Star Trek , dirigida por el creador e ideólogo de la serie Perdidos, J. J. Abrahams. Quiere revitalizar la famosa saga y ya veremos si lo consigue. Contará en ella la juventud de sus personajes más famosos, cómo no, entre ellos el capitán Kirk y el doctor Spock.


Después, ¡también en mayo! tendremos las nuevas aventuras de Tom Hanks en la piel de Robert Langdon con Ángeles y demonios, basada en el éxito de ventas de Dan Brown, autor de El código Da Vinci y de la que ya pudimos ver su adaptación al cine con el mismo equipo.


¿No quieres caldo? Pues toma tres tazas. Tras esos estrenos llega también en mayo Terminator: Salvation, con un Christian Bale viviendo los momentos más dulces de su carrera (taquilleramente hablando) en el papel de John Connor, con cyborgs a tutiplén, que en realidad es lo que queremos ver. Quieren revitalizar la franquicia que quedó un poco floja con la tercera entrega.


Además, y por supuesto también en mayo, Ben Stiller volverá a las andadas con Noche en el museo 2: Batalla en el Smithsonian, que no sé qué me da, que puede ser la gran perjudicada de toda esta batalla de taquillas.


Un poquito más alejada en fechas queda la sexta entrega de Harry Potter: Harry Potter y el misterio del príncipe, que vio retrasada su fecha de estreno de noviembre de 2008 a julio de 2009. Vaya usted a saber porqué. Cálculos de la productora, supongo.


¡Qué ganas de verlas todas! Y, por cierto, en diciembre llega Avatar, de James Cameron. Los dientes están largos.

3 feb. 2009

Pues sí que empiezo bien...

En el anterior post, mi texto de presentación, y en la primera línea, una errata. Pues empiezo bien mi andadura en el blog...

Se trata del año de producción de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? de Robert Zemeckis. Puse que era del año 1986 y es dos años posterior, de 1988. Así que comienzo pidiendo perdón por esa errata, y ya que estamos, comento algo sobre la película.


Cuando la vi en el pequeño cine de mi barrio (ya empezamos con recuerdos de hace un montón de años...), que emitía películas de vídeo en un proyector en pantalla más o menos grande, la verdad es que fue una experiencia muy grata. Ver juntos a tantos dibus para cualquier chaval tiene que ser algo especial, sin duda. Imaginemos hoy en día a los Pokemon, a Bob Esponja, a Nemo, a Shrek... todos juntos. Los peques de hoy en día lo gozarían. Pues en aquellos años con Bugs Bunny, Mickey Mouse, Porky, el Pato Lucas, Silvestre y el Pato Donald, etc... con toda una mezcla de dibujos animados tanto de Warner Bros. como de Disney, de la Universal... también lo gozamos. Aunque me consta que sigue habiendo niños a los que les encanta ver a Roger Rabbit y sus andanzas.

Christopher Lloyd está fantástico en el papel del malo de la película (inolvidable Juez Doom), Bob Hoskins con un pasado que le hace odiar a los dibus, Roger Rabbit haciendo una travesura tras otra pero con un corazón inmenso, su mujer Jessica Rabbit, la sexualidad en persona (perdón, en dibu)... Y toda una serie de secundarios (las comadrejas y el taxi, por ejemplo) que no hacen sino enriquecer esta entretenida y original película, considerada ya todo un clásico moderno del Cine.


Si no me equivoco es la única ocasión en la que tantos personajes animados de diferentes productoras o compañías han compartido película. A modo de anécdota y ya casi acabando, comento que el pique entre las dos grandes Warner y Disney se hizo patente al obligar a que sus dos grandes estrellas, Bugs Bunny y Mickey Mouse, tuvieran el mismo número de secuencias, el mismo tiempo de aparición en la película, y el mismo número de palabras en el texto... De esa forma, en la película comparten plano y asunto arreglado. Otro tanto de lo mismo sucedió con el Pato Donald y el Pato Lucas: aparecen juntos en pantalla en un duelo caótico a la par que divertidísimo de pianos.


¿Quién engañó a Roger Rabbit? obtuvo 8 nominaciones a los Oscar, de los cuales obtuvo cuatro: mejores efectos visuales, mejor sonido, mejor montaje y un Oscar especial para Richard Williams por la "animación, dirección y creación de personajes animados".

Un último dato curioso: el título original es Who framed Roger Rabbit, sin ningún interrogante en él, ya que se tenía la superstición de que las películas con interrogante en el título eran estrepitosos fracasos. Roger Rabbit fue un rotundo éxito.

TRAILER (en inglés)



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2 feb. 2009

Jon, dos veces Jon

- Una película de los Teleñecos, con un villano al estilo del Juez Doom (Christopher Lloyd) en ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (Robert Zemeckis, 1986).
- Y si no , nos enfadamos (Marcello Fondato, 1974), con Bud Spencer y Terence Hill
- Arma letal (Richard Donner, 1987)
- Robocop (Paul Verhoeven, 1987)
Esos títulos, por orden cronológico en mi memoria, son los primeros que recuerdo haber visto en una pantalla de cine.
La primera, no recuerdo su título, pero sí recuerdo la estupenda sensación con la que me quedé y el miedo que el malo de la película provocaba en mí. Respecto a la segunda, me divertí una barbaridad viéndola. Cómo no se va a divertir uno viendo a Bud Spencer dar mamporros a diestro y siniestro con la ayuda de su inseparable colega Terence Hill. En cuanto a la tercera, estaba calificada para mayores de 18 años y yo aún, lógicamente, no los tenía, por tanto temí que no me dejaran pasar pero no hubo ningún problema gracias al señor taquillero, que no dejó escapar la ocasión para ganar un dinerillo gracias a un espectador más. Y la última de las mencionadas, aparte de seguir pareciéndome una joya de los años ochenta, me dejó maravillado con qué tipo de cosas se podía uno encontrar en las películas… ¡Un policía moribundo es transformado en robot!
Esas películas supongo que fueron la chispa que encendió en mí la curiosidad por ver películas y más películas, dándome cuenta, además, de que si se veían en pantalla grande merecían aún mucho más la pena…
Organismos cibernéticos que viajan en el tiempo, niños que no quieren crecer y que luchan contra piratas que temen a los cocodrilos y al Tiempo, dinosaurios revividos, quinquis del barrio chino de Barcelona, Drácula enamorado… Evidentemente si me pongo a recordar tantas cosas, tantos personajes, tantos viajes que pude realizar durante los años siguientes a aquellas primeras proyecciones (y que sigo realizando), no acabaría nunca. Por tanto, si tuviera que buscar una respuesta a eso de por qué me gusta el Cine, o qué sensaciones provoca en mí, supongo que ya lo he respondido: me hace viajar, conocer nuevos personajes e historias, sentirme identificado con ellos… me entretiene, al fin y al cabo.
Todo eso, unido a que el Zinemaldi – Festival Internacional de Cine de San Sebastián, me pilla muy cerca, hace que mi pasión por el Cine, de la que me siento realmente orgulloso, no hace sino aumentar.
Y que no pare.


Jon. R. R.


Con este texto quiero dar la bienvenida a mi nuevo colaborador, Jon R. R., que seguro amenizará las entradas de este blog mucho más de lo que yo he logrado. Es un honor poder leerte aquí, Jon, y no dejes de lado tu magnífico blog, ¡A txiflar! ;). Estaremos todos atentos a sus entradas, que seguro nos encantarán, y serán más dinámicas que las mías.