18 nov. 2007

¿Son más listos que un niño de primaria?

'Little Children'
('Juegos secretos')



AÑO: 2006
DURACIÓN: 130 min.
DIRECTOR: Todd Field
GUIÓN: Todd Field, Tom Perrotta (Novela: Tom Perrotta)
BANDA SONORA: Thomas Newman
FOTOGRAFÍA: Antonio Calvache
MONTAJE: Leo Trombetta
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Kate Winslet, Jennifer Connelly, Patrick Wilson, Jackie Earle Haley, Ty Simpkins, Jane Adams, Noah Emmerich, Sadie Goldstein, Phyllis Somerville




La vida occidental contemporánea recibe una nueva bofetada por parte del cine, en este caso de la mano de Todd Field y Tom Perrotta. Director y escritor de la novela, y ambos guionistas, se encargan de mostrar algunas de las mayores deficiencias de nuestra sociedad, especialmente aquellas que ocultamos o no admitimos que existen.

Sarah lleva una vida vacía que le produce una gran angustia vital, lo que a su vez la lleva a actuar en ocasiones de un modo impulsivo, egoísta e inmaduroLos problemas sociales, de inadaptación o traumas de diversa índole son uno de los puntos más recurrentes en esta obra, todos ellos problemas padecidos en mayor o menor medida por toda la población hoy en día, aunque la mayoría no lo sepa, o peor aún, no quiera saberlo. El síndrome del penúltimo tren se percibe claramente en Sarah, una mujer que se siente fracasada en la vida y que decide salir de su monotonía vital con lo que considera una última oportunidad, comenzando una relación con otro hombre sin importarle que ello no la lleve a ninguna parte. El síndrome de Peter Pan que Brad sufre es clarísimo, ya que la madurez en él es increíblemente escasa, por no decir nula (los instantes finales lo dicen todo). Su mujer, Kathy, es quien lleva los pantalones en todo y le dice lo que debe hacer en cada momento, tratándolo muchas veces como a un niño sin dotarle de capacidad de elección ni responsabilidad. Evidentemente nos encontramos con un síndrome de Wendy, el complementario al de su marido. No debemos olvidar al pedófilo interpretado por Jackie Earle Haley, uno de los personajes más interesante vistos en el cine últimamente, un pervertido que quiere dejar atrás ese gran problema que acarrea, pero que no puede porque la sociedad no le perdona ni da un voto de confianza. Además apreciamos el increíble amor que él y su madre se profesan, el único amor verdadero y sin fisuras de toda la película, lo que le lleva a depender totalmente de ella y no saber llevar una vida solo.Todos en ese vecindario sufren algún problema mental, ya sea psiquiátrico o psicológico, o bien esconden una afición "oscura". Hay una línea de diálogo especialmente representativa sobre todo este submundo de problemas, la dicha por Sheila durante la cena, refiriéndose a su ex: “él no quería salir con una enferma mental”. Resulta una referencia bastante directa a una realidad cada vez más asimilada por la sociedad: que todos tenemos hoy en día problemas mentales. Por ese motivo los personajes acaban pareciendo más unos niños por su inestabilidad, tanto emocional como mental, y es que casi nunca saben exactamente lo que quieren del mundo que les rodea. Todd Field decidió reflejar todo ese universo oculto de secretos e inestabilidad siguiendo la estela del David Lynch de Blue Velvet, mediante una fotografía basada en los claroscuros y marcados contrastes (aunque nunca llegando al extremo de la obra maestra del onírico director). Nuestro compatriota Antonio Calvache hace un estupendo trabajo de iluminación, mucho más destacado en las escenas nocturnas y en algunos interiores. Todo esto se traduce en que las noches (algunos de los momentos cruciales de la historia) y algunos interiores son increíblemente oscuros (la cara oscura, la realidad), con ciertos oasis de luz muy acusados, mientras que los días son bastante luminosos, en ocasiones incluso de un modo muy remarcado (la cara luminosa, la falsedad que se encarga de ocultar a la noche). La partitura de Thomas Newman es otro importante refuerzo, con temas que van desde lo extravagante o bizarro (el esposo de Sarah), a la candidez que supone un oasis entre tanta mediocridad vital (la escena de la piscina).

La relación entre Ronnie y su madre es enormemente sincera, pero también supone un gran obstáculo para que él pueda avanzar en su propia vidaDejando de lado ese aspecto oscuro de nuestras personas, probablemente el más interesante del film, Field también hace hincapié en la vacuidad de la vida del hombre occidental moderno. Nadie en ese barrio parece llevar una vida realmente interesante, sino basadas en la total monotonía (destacable el plano de la casa del pedófilo llena de relojes, clara referencia al inevitable paso y pérdida del tiempo), vidas llenas de situaciones y diálogos intrascendentes, a la par que con una gran falsedad, intentando dar a los demás la sensación de que han triunfado en la vida, aunque en el fondo se sientan los más ineptos y desgraciados del mundo. Kathy y Sarah parecen las únicas excepciones a estas reglas, violando respectivamente la primera (parece una mujer bastante bien situada y satisfecha con su vida) y la segunda regla (Sarah no disimula su insatisfacción vital, se le nota claramente tanto en su actitud como en su expresión). Sarah, especialista en literatura, acaba justificando sus acciones basándose en la actitud de la protagonista de 'Madame Bovary', intentando convencer a otros de que la actitud de dicha mujer es la correcta, y a sí misma de que también lo es la suya propia. La escena de la tertulia literaria es especialmente representativa por mostrar diversos puntos de vista sobre dicha actitud ante la vida. No en vano la película cuenta con una voz en off, un narrador omnisciente que nos remite a la obra literaria de Flaubert, y que conoce todos los entresijos del barrio, además de explicarnos los sentimientos de los diversos personajes con más detenimiento. Es sabido por todos la facilidad para expresar sentimientos e ideas con dicho recurso, usado como un comodín por diversos cineastas, pero éste no es el caso. La voz en off es un simple refuerzo (además de servir como la referencia literaria ya citada) para aquello que visionamos en pantalla. Nada que no podamos percibir sin problemas nos es explicado de ese modo, sino que sirve para matizar o reforzar dichos conceptos y situaciones.

No es necesario destacar el importante papel que desempeña el reparto en una película de esta clase, donde imperan más las emociones que las acciones, la descripción que la narración, y en este caso tenemos a un reparto intachable desde todos los ángulos. Desde un Patrick Wilson que rezuma inmadurez en cada plano (caras propias de un adolescente con pensamientos lujuriosos, impulsos incontrolados...) a un Jackie Earle Haley que realiza el papel más difícil de la película, aunque también el más agradecido, mostrando con gran facilidad la escasez de experiencia en la vida de su personaje y la angustia de vivir en permanente acoso por culpa de sus vecinos, en un sorprendente regreso a la gran pantalla del que fuera uno de los niños prodigio de los 70. Por encima de todos está una imparable Kate Winslet, que brilla en pantalla siempre que aparece, mostrando todos los posibles matices de su personaje, desde su continua angustia vital hasta los pequeños matices de felicidad que tiene, o cree tener, pasando por los momentos en los que se siente al límite de sus posibilidades.


Brad y Sarah entablarán por un simple accidente una curiosa relación condenada al fracaso desde su comienzoAntes de acabar, un último apunte, en este caso referente no a la película sino a los distribuidores españoles, los cuales tuvieron la genial idea de traducir el inmensamente sugerente (al igual que el póster) título inicial por un estúpido Juegos Secretos, más digno de un thriller de sobremesa que de una película de calado tan profundo y complejo como ésta ante la que nos encontramos. Con Eternal Sunshine Of The Spotless Mind cometieron el mismo gran error, y, pese a las críticas sufridas por dicha estrategia (que acabó siendo inútil por otra parte), parece que no aprendieron la lección. Esperemos que la desastrosa traducción del título no sea un impedimento para que esta película sea reconocida como lo que es, una pequeña (no por calidad, sino por medios y publicidad) obra maestra que propicia a nuestro habitual medio de vida la gran bofetada que se lleva mereciendo desde hace décadas, y que la sobrevalorada American Beauty (por coincidencias de la vida, dirigida por el ahora marido de la protagonista de ésta) no fue capaz de sacudirle.

2 comentarios:

Øttinger dijo...

Efectivamente, el montador del trailer se lució al presentar la película como una especie cinta de suspense. No me extraña que mucha gente se fuese del cine al darse cuenta que era otro tipo cine.

El trabajo de los personajes es bueno aunque en ciertos momentos de la película necesitan una ayudita de sus actores, que sin duda son lo mejor. La historia trata de entretener para mantener al espectador atento a la pantalla, pero termina fracasando en la necesidad de mostar la complejidad emocional con la que el director está jugando desde las primeras escenas. El alma no se desnuda y todo queda como suspendido.

Jaime dijo...

excelente tu blog
me gustó mucho
lo seguiré.
aun cuando no compartamso todas las opiniones ( si asi fuera seria aburrido todo)
de igual forma es siempre grato encotnrar un blog con comentarios sinceros de un amante del cine.
yo escribo en mi blog muchas tonterias, pero de vez en cuando comento también las pelícuals que veo porque soy un cinéfilo apasionado.
abrazos desde Chile y estaré atento a tu blog y nuevos post.