1 ene. 2009

Leche desnatada

'Milk'
('Mi nombre es Harvey Milk')



AÑO: 2008
DURACIÓN: 128 min.
DIRECTOR: Gus Van Sant
GUIÓN: Dustin Lance Black
BANDA SONORA: Danny Elfman
FOTOGRAFÍA: Harris Savides
MONTAJE: Elliot Graham
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Sean Penn, James Franco, Emile Hirsch, Josh Brolin, Diego Luna, Alison Pill, Victor Garber, Denis O'Hare, Joseph Cross, Stephen Spinella, Lucas Grabeel, Brandon Boyce, Howard Rosenman, Kelvin Yu, Jeff Koons, Ted Jan Roberts, Carol Ruth Silver, Hope Tuck, Steven Wiig, Kelvin Han Yee, Robert Chimento, Ginabel Machado, Daniel Landroche, Trace Webb, Velina Brown





Los estudios no han podido elegir una fecha mejor para el estreno de esta película, o mejor dicho, no podían haber sido más agraciados por el destino. Focus Features tiene que agradecer la victoria de Barack Obama, ya que ha sido una muestra de que buena parte del pueblo estadounidense espera que alguien cambie las cosas en su país, y no hay mejor modo de soñar con ello que admirando la vida de grandes iconos políticos de su país. Sobre Kennedy difícilmente se podrá hacer una película, especialmente tras la joven Bobby, así que había que buscar a otro. Sobre presidentes clásicos aún hace poco que dieron en su televisión una serie sobre John Adams, protagonizada por Paul Giamatti, en la cual también desfilan otras personalidades como J. Quincy Adams, G. Washington, B. Franklin, etc. Era preciso buscar algo más reciente, alguien que diera la imagen de modernidad para estos momentos de esperanza e ilusiones. En ese momento los ejecutivos recordaron a un hombre de corta pero intensa y sobre todo simbólica vida política, Harvey Milk, el hombre que luchó en San Francisco por los derechos de los homosexuales y que poco duró en su cargo en el ayuntamiento, ya que fue asesinado por su ex-compañero Dan White sólo un año después de ser elegido.

Harvey Milk es un personaje que irradia vitalidad en todo momento, por lo que constituye el principal pilar emocional del film.Hablando ahora ya de los verdaderos responsables del film, Gus Van Sant es un cineasta bastante peculiar, errático en su estilo y transeunte ocasional tanto del cine independiente más típico de Europa como de las películas de estudio propias de la meca del cine. Tras su gran éxito con Good Will Hunting vagó unos años en un cine difícilmente descriptible (como su copia plano a plano de la mítica Psycho de Hitchcock), para después volver a su primerizo cine independiente, logrando algunos éxitos importantes en Europa (Elephant), y ahora decidirse a conquistar de nuevo los corazones estadounidenses. Por el momento lo ha logrado, tanto con crítica como con público, y era realmente previsible viendo la gente implicada en el film, toda de indudable talento, y la propia historia que narra descrita anteriormente.

Aunque hay secuencias en las cuales Penn se excede en su interpretación, es un trabajo magnífico casi todo el tiempo.No se puede negar la calidad técnica de la película, ni tampoco la solvencia de sus intérpretes (aquí conviene resaltar a un Josh Brolin que pide a gritos más minutos en pantalla), pero en menos de diez minutos se hace evidente la escasa implicación de Van Sant en este proyecto. El cineasta no transmite personalmente sentimientos con este film, no es capaz de traspasar a todo el conjunto la vitalidad o energía de su personaje principal, sino que se queda en punto muerto casi todo el metraje, sirviendo de simple eje para Harvey, el único motor constante de la película. El guión logra suplir esa carencia en su tramo intermedio, cuando intenta ganarse el apoyo de toda la comunidad gay, mostrando los intereses, ilusiones y argucias de todos los miembros de ese lobby. Pero el resto del tiempo nos encontramos con un número muy escaso de personajes interesantes con los que empatizar. Las dos parejas de Harvey son increíblemente planas, especialmente Jack Lira (Diego Luna, en una interpretación cercana a lo lamentable), lo que además impide que sirvan de catalizador para las emociones del protagonista, quedándose en meros pegotes para demostrar la dificultad de compaginar vida profesional y sentimental, nada nuevo en este mundo.

Scott Smith es un personaje muy beneficiado del estupendo trabajo de James Franco, pero lastrado por su escasa profundidad.Van Sant y Black han creado con Milk una montaña rusa emocional (nunca muy alta por otra parte), pero por suerte en el plano narrativo no han cometido el mismo error. La vida de Milk una vez que se adentra en la política resulta realmente interesante, en especial cuando conoce a Dan White, y aunque la puesta en escena no esté especialmente inspirada, sí es suficientemente eficaz como para no aburrir al respetable durante todo su metraje. Quizás éste sea un poco excesivo por sus minutos finales, fríos como ellos solos, pero se soporta sin problemas. Su estructura ocasional en forma de flashback sí es algo más molesto, ya que no resulta otra cosa que una mera excusa para incluir directamente una voz en off que facilite la descripción de la sociedad de aquellos años. Un recurso eficaz para agilizar la narración, pero increíblemente descarado en su planteamiento.

“Una gran historia de San Francisco se convierte en una gran historia americana”, según los críticos estadounidenses, pero yo aquí simplemente veo una película fría de factura correcta y (por lo general) estupendos intérpretes sustentada por completo en un héroe de la sociedad. Un guión sobre una historia interesante por ratos de escritura algo endeble acaba de convertir esta obra en la típica película estadounidense destinada a agradar a todo el mundo en su país y cosechar unos cuantos premios. No me queda otra que rectificar: Gus Van Sant no es el verdadero responsable de esta obra; lo son los ejecutivos del estudio.

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