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02-may-2008

¿La familia? Mal, gracias.

'The Savages'
('La familia Savages')



AÑO: 2007
DURACIÓN: 113 min.
DIRECTOR: Tamara Jenkins
GUIÓN: Tamara Jenkins
BANDA SONORA: Stephen Trask
FOTOGRAFÍA: W. Mott Hupfel III
MONTAJE: Brian A. Kates
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Philip Seymour Hoffman, Laura Linney, Philip Bosco, Peter Friedman, Gbenga Akinnagbe, Cara Seymour





El cine independiente estadounidense lleva unos cuantos años triunfando en crítica, en las entregas de premios, y varias veces en taquilla, en base a películas de personajes con lustrosos repartos con una carga dramática enorme, siendo el ejemplo perfecto Crash. Pero por suerte este año dos películas han roto esa tendencia y demostrado que se puede hacer una excelente película con un trasfondo interesante sin cargar demasiado las tintas en lo dramático: las excelentes Juno y The Savages, film que ahora nos ocupa.

Wendy y Jon comprobarán cómo su reencuentro por culpa de su padre se convertirá en un pequeño apoyo emocional para ambos en unas vidas que parecen no seguir un rumboEl principal motivo de la película, la unión del esfuerzo de dos hermanos distanciados para ayudar a su egoísta padre, con el cual llevan 20 años sin hablarse, cuando éste demuestra que comienza a estar senil al tiempo que su pareja fallece, no parece ser especialmente original, y es un tema que ya hemos visto decenas de veces en el cine (por ejemplo, Affliction, de Paul Schrader, que tiene un marco similar en ese aspecto, aunque la relación con el padre es muchísimo más dura). Pero hay algo que la diferencia de casi todas las demás, y es ese aspecto que tanto se echa en falta en el cine de hoy en día: la honestidad.

A pesar de que nunca fue un buen padre, los hermanos, en especial ella, siguen teniéndole ese pequeño cariño natural que se le coge a quien te ha criadoEmpieza por ser honesta con su guión y sus personajes principales, a los cuales no carga de grandilocuentes frases, personalidades increíblemente complejas ni situaciones exageradas o poco creíbles, presentándolos simplemente como un par de hermanos cuyas vidas van ligeramente a la deriva, sobre todo en el caso de ella. Tienen una vida arreglada, pero en ningún caso se encuentran satisfechos con ella. Él, Jon, es profesor universitario, pero no logra triunfar con sus ensayos y estudios sobre grandes escritores. Ella, Wendy, trabaja en unas oficinas, y también pretende triunfar como escritora, en este caso en el teatro. Y ambos tienen una vida emocional problemática, una por ser la amante de un hombre casado de 52 años y otro por ver cómo su novia debe volver a su Polonia natal al caducar su visado y no estar dispuestos a arreglarlo mediante el matrimonio. En cuanto al padre, no profundiza en exceso en su personalidad al encontrarse ya senil, pero por los comentarios y recuerdos de los hermanos podemos identificarlo como un hombre que valía para cualquier cosa menos para criar hijos. Entre los hermanos, como en todas las familias, también ha habido y seguirá habiendo importantes diferencias, pero ello no supone un lastre para mostrar entre ellos una relación bastante cordial y totalmente natural, alejada de escenas truculentas que intenten levantar ampollas por viejos rencores.

La honestidad sigue con su puesta en escena, sencilla pero nunca ineficiente o a medio gas, con momentos realmente inspirados, como ese prólogo en el que se nos muestra una ciudad para ancianos que bien podría haber ideado un irónico Tim Burton. Pero sin duda el plato fuerte de la cinta es, como es normal en una película de personajes, su reparto, con tres actores en estado de gracia. Laura Linney nunca había estado tan convincente como en esta emocionalmente perdida Wendy, que pronto se erige como el verdadero personaje principal de la película. Con sencillos gestos logra expresar toda la inestabilidad emocional y posterior sentimiento de culpa de esta mujer. Philip Seymour Hoffman se aleja de papeles más afectados que los que había interpretado con anterioridad y nos regala una espléndida actuación que destila naturalidad por los cuatro costados como un sensato profesor que oculta su sensación de fracaso. Bosco logra dotar de gran dignidad y bastante empatía a un personaje que lo tenía todo para resultar el “villano” de la película, y se convierte en otro pilar imprescindible de esta obra.


Las disputas no se producen sólo en torno a su progenitor, sino que los dos hermanos, como en todas las familias, también tienen sus habituales riñas, algunas por nuevos secretos que no conocían, y otras por resquemores del pasadoAunque todos estos aspectos resultan grandísimos puntos a favor, todavía queda la honestidad más importante de cualquier película: la honestidad hacia su audiencia. Tamara Jenkins trata a los espectadores con un respeto digno de admiración y total ausencia de cualquier tipo de moralina en todo el metraje. Y lo cierto es que la cinta era especialmente dada a ello teniendo en cuenta no sólo la propia trama, sino otros detalles que se nos muestran, como la automedicación con ansiolíticos y antidepresivos por parte de Wendy y su posterior consejo a su hermano para que haga lo mismo. Pero el trabajo de Jenkins como guionista no destaca sólo por la naturalidad de su historia, que logra que cualquiera empatice con los dos hermanos, sino por el tratamiento que realiza de ella, dotándola de detalles de humor (en ningún caso meros gags o chistes) que son, junto con su final, el contrapunto perfecto para compensar el durísimo trasfondo de esta película, un film que, como obra honesta que es, y aunque alguna de ellas no resulte del todo complaciente con el espectador, juega con todas sus cartas boca arriba.

01-mar-2008

Aprendiendo a ver la vida con otro ojo

'Le Scaphandre et le Papillon'
('La escafandra y la mariposa')



AÑO: 2007
DURACIÓN: 112 min.
DIRECTOR: Julian Schnabel
GUIÓN: Ronald Harwood (Novela: Jean Dominique Bauby)
BANDA SONORA: Paul Cantelon
FOTOGRAFÍA: Janusz Kaminski
MONTAJE: Juliette Welfling
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Mathieu Amalric, Emmanuelle Seigner, Marie-Josée Croze, Anne Consigny, Patrick Chesnais, Niels Arestrup, Olatz López Garmendia, Marina Hands, Max von Sydow, Isaach De Bankolé





Jean Dominique Bauby creía que nada podía ir mal en su casi perfecta vida, pero ésta se derrumba al sufrir un infarto cerebralHollywood este año quedó fascinado por filmes tristes, repletos de violencia y sobre todo sin esperanzas. Al menos ésta es la opinión que el crítico Gaetano Vallini plamó en el diario oficial de la Ciudad de El Vaticano, L'Osservatore Romano. Con dicho argumento reprueba películas como No Country for Old Men o There Will Be Blood, mientras que alaba a Juno como película antiabortista, pareciéndome ambas cosas grandes barbaridades. En el primer caso creo que está claro el motivo, mientras que en el segundo considero que el film de Jason Reitman no hace ningún hincapié en dicho tema, por lo que no la considero a favor ni en contra de él. Como suele ser habitual, las opiniones vertidas por la Santa Sede en temas que le son ajenos destacan por su falta de criterio, mezclando churras con merinas, por lo que me encuentro totalmente en contra de ellas. Pero, por una vez, sí hubo algo en lo que estoy de acuerdo, y es en sus alabanzas hacia la nueva película de Julian Schnabel, “un himno a la vida”.

El mítico Max von Sydow realiza una breve pero intensa aparición como el padre de Jean DominiquePartiendo del libro que escribió poco antes de morir, Schnabel nos narra la historia de Jean Dominique Bauby, editor de la revista Elle que sufre un infarto cerebral que lo convierte en víctima del poco común síndrome del cautiverio. Pero Schnabel no opta por la vía sencilla y sentimentaloide para contar esta historia, esa tendencia que tan comunmente vemos en telefilmes y películas descaradas en el tratamiento de ciertos temas y principios (véase The Bucket List). En su lugar decidió adoptar el punto de vista del propio Jean Do, usando en la mayor parte de la película la cámara en primera persona para reflejar del mejor modo posible sus sensaciones. Pero claro, al sufrir el fatal síndrome las sensaciones pasan en muchos aspectos a un segundo plano, y la imaginación se dispara junto con la memoria para ayudar a evadirse de la realidad. Esta subjetividad en la mente del protagonista, pocas veces intentada plasmar de modo serio en el cine, y menos veces aún realizado con acierto, resulta brillante cuando salta a un primer plano sobre la narrativa de la película, y proporciona algunos de los momentos más brillantes de todo el metraje. Situaciones propias imaginadas por el protagonista, lugares lejanos que le gustaría visitar, otros en los que ya estuvo, situaciones vividas que le gustaría haber cambiado, otras que lo marcaron profundamente y le gustaría revivir... Todos esos fragmentos aportan una nueva dimensión descriptiva a la película y humana al protagonista, junto con sus propias reflexiones internas, siendo a su vez mucho más comprensibles gracias al uso de la cámara en primera persona, ya que esa perspectiva tan anclada permite compartir su necesidad de explorar lugares diferentes y alejados. También de ese modo es más sencillo compartir su evolución en el estado de ánimo y su visión de esa nueva vida, pasando de querer morir a decidirse a afrontar su situación y escribir un libro relatando esta experiencia. Todo un canto a la vida sin resultar una situación poco creíble, ya que Jean Do falleció por causas naturales poco después de publicarlo (ver a alguien mantener ese afán por vivir durante muchos años en tal situación no parecería algo muy realista).

Julian Schnabel es sin duda el gran vencedor con esta película al haber sabido mostrar esta historia del mejor modo posible para acercarnos a su protagonista (también conviene destacar su papel como supervisor musical, eligiendo una gran variedad de temas, todos de gran calidad y acompañantes perfectos para las imágenes), algo a lo que evidentemente contribuyó Ronald Harwood con su libreto. Pero también debemos destacar el trabajo de Janusz Kaminski, brillante, como es habitual en él. Desde fundidos y otros tipos de efectos en la imagen pasando por una iluminación de ventanas y otras salidas al exterior que les da un aspecto de bien inalcanzable, todo su trabajo es un gran punto a favor de esta película. Demuestra que es capaz de sacar todo el partido posible tanto a entornos minimalistas, como el de este trabajo, como a las grandes superproducciones de Spielberg.

El uso de la cámara en primera persona es intachable, y una manera ejemplar de introducirnos en el papel de Jean Do junto con sus reflexiones e imaginaciones


Por lo general las películas que resultan un canto hacia la vida no son objeto de mis alabanzas, ni siquiera en un año como éste, que nos ha reportado grandes películas de corte pesimista, oscuro o melancólico (No Country for Old Men, There Will Be Blood, The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, Eastern Promises) y en el cual podría resultar un soplo de aire fresco. Pero Le Scaphandre et le Papillon no es simplemente eso. Primero es una película dura, atrevida en sus formas y bien realizada. Schnabel, lo has demostrado. Ya eras un gran pintor. Ahora también eres un gran cineasta.

04-feb-2008

¿Quería ser como Jesse James... o quería ser Jesse James?

'The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford'
('El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford')



AÑO: 2007
DURACIÓN: 160 min.
DIRECTOR: Andrew Dominik
GUIÓN: Andrew Dominik (Novela: Ron Hansen)
BANDA SONORA: Nick Cave
FOTOGRAFÍA: Roger Deakins
MONTAJE: Curtiss Clayton, Dylan Tichenor
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Brad Pitt, Casey Affleck, Sam Shepard, Mary-Louise Parker, Jeremy Renner, Sam Rockwell, Ted Levine, Paul Schneider, Zooey Deschanel





Robert Ford asesina a Jesse James por la espalda, como un verdadero cobarde, empleando, además, la pistola que el propio Jesse le había regaladoInquieto, como si le acabaran de susurrar al oído lo que iba a ocurrir en pocos minutos y se resignase a ello, Jesse James se acercó a la ventana y, mientras observaba las casas de sus desconocidos vecinos, se quitó el cinturón con sus dos revólveres y lo dejó sobre su sofá. Para que sus vecinos no sospechasen de su verdadera identidad, según sus propias palabras, pero ni Robert ni Charlie supieron muy bien qué pensar en ese momento. El más pequeño de los hermanos Ford todavía temblaba y tenía su mirada perdida en cualquier lugar lejos de Missouri. ¿Cómo es que Jesse no lo había matado?, se preguntaba el joven. Antes de que pudiera llegar a una respuesta, el legendario forajido se fijó en el cuadro colocado encima de la chimenea. Un simple caballo, no especialmente bien pintado, lleno de polvo, según Jesse. Cogió una silla. Se subió a ella. Robert miró a Charlie. Éste, apoyado en el marco de la puerta, sacó su revólver y, con evidente vergüenza por lo que iban a hacer, lo amartilló mientras apuntaba a su costado. Robert se levantó y sacó su pistola nueva, aún reluciente y sin estrenar. Jesse vio reflejado en el cuadro a su mayor seguidor apuntando a su cabeza. No hizo ni un movimiento, no hizo ademán de girarse, no pronunció una sola palabra, ni siquiera cerró los ojos, simplemente esperó a que sucediese lo que tenía que suceder...

Jesse nos muestra a un hombre que se siente totalmente perdido, vagando sin rumbo por este mundo, por lo que no siente un especial miedo ante su muerteDe este modo tan poco espectacular, e incluso sonrojante, fue la muerte de Jesse James, el delincuente más famoso de EE.UU. y el personaje sobre el cual se han hecho más películas en la historia. Pero no nos encontramos ante otra película sobre este forajido, sino ante un retrato sobre ese personaje tan fascinante que resulta Robert Ford. Joven, engreído pero discreto, deseoso de realizar grandes hazañas pero siempre en un segundo plano, poco dado a vicios como las mujeres, el juego o el alcohol, ha vivido únicamente para conocer a Jesse James, y finalmente consigue formar parte de su banda. No tardará mucho en ganarse el favor del famoso forajido a pesar de resultar pesado en sus halagos y poco eficaz como delincuente. Pero las cosas cambiarán cuando Frank, el mayor de los hermanos James, decide dejar el mundo de delincuente y llevar una vida tranquila. Entonces Jesse se toma un pequeño respiro en sus fechorías, pero en unos meses sus hombres comienzan a desconfiar de él, sabiendo que no dudará en matar a cualquiera que piense por un solo momento en llevarlo ante la justicia para cobrar la recompensa. Robert Ford realmente nunca había pensado en ello, hasta que se da cuenta de que Jesse James no lo cree así.


La amistad que surge entre ambos personajes es realmente extraña, dando la impresión de que Jesse desconfío de Robert desde el principio y le encomendó la misión de acabar con su vida


La compleja mente de Robert, el verdadero núcleo de la película, y que proporciona los mejores momentos, es analizada profundamente a lo largo de todo el film, sin olvidar al contradictorio Jesse. Unos pocos flashbacks y un tono general muy descriptivo y pausado, unidos al correcto empleo de una voz en off narrando antiguas reflexiones y vivencias, son los responsables de que quedemos fascinados con las ideas que pasan por la mente del joven Ford. Sobre Jesse tenemos menos información, pero es fácil comprobar que se encuentra harto de su vida, totalmente perdido, y que muchas veces ni se puede reconocer a sí mismo en sus acciones. El resto de los personajes sirven principalmente para desarrollar a estos dos y se mantienen siempre a un lado.

El descomunal trabajo de fotografía de Roger Deakins alcanza momentos de una perfección increíble, como en la secuencia del atraco al trenAndrew Dominik no sólo acierta en el tono personal y poético con que impregna a la película, sino que ha logrado también una obra de una belleza visual que hacía tiempo no se veía en una sala de cine. Escenas como la del asalto al tren están iluminadas con una perfección increíble por parte del experto Roger Deakins y son por sí solas motivo para visionar la película. El tono ligeramente dorado que impregna todo el metraje es realmente hermoso, recordando al de clásicos como Fiddler on the Roof, pero de un modo más natural y suave. El afamado director de fotografía demuestra que no sólo con los hermanos Coen es capaz de lograr grandiosos trabajos, subiendo un peldaño más en su escalera hacia la perfección de imagen.

A muchos les disgustará por su afán poético e intimista, tildándola de presuntuosa y poco creíble, pero lo cierto es que The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford ya se ha convertido en un título importante dentro del género del western de las últimas décadas, apuntándose a la popular vertiente de la decadencia de ese mundo. Su historia no es especialmente original, y quizás la voz en off esté demás en alguna ocasión, pero tenemos unas preciosas imágenes para disfrutar en todo momento como si de un poema visual se tratase. Y, por encima de eso, tenemos dos mentes cautivadoras a las que asomarnos: el amargado y perdido Jesse James, con una de las mejores interpretaciones de Brad Pitt, y el joven y complejo Robert Ford, que ha supuesto el descubrimiento de un gran actor, Casey Affleck. Y es que no hace falta preguntarse si Casey es como Robert Ford. Simplemente es Robert Ford.

03-feb-2008

La soledad de encontrarse a uno mismo

'Into the Wild'
('Hacia rutas salvajes')



AÑO: 2007
DURACIÓN: 140 min.
DIRECTOR: Sean Penn
GUIÓN: Sean Penn (Novela: Jon Krakauer)
BANDA SONORA: Michael Brook, Kaki King, Eddie Vedder
FOTOGRAFÍA: Eric Gautier
MONTAJE: Jay Cassidy
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Emile Hirsch, Vince Vaughn, William Hurt, Kristen Stewart, Catherine Keener, Marcia Gay Harden, Hal Holbrook, Jena Malone, Brian Dierker




Ciertas películas dependen muchísimo de la mentalidad de quien las vea, de su capacidad para conectar con los protagonistas, con sus ideales, con sus deseos, con sus ideas. Así para algunos puede resultar un simple panfleto demagógico, o incluso un sinsentido debido a unas bases ideológicas mal sustentadas, mientras que para otras personas puede ser la máxima representación de una manera de vivir o pensar que quizás nunca puedan experimentar en sus carnes. Por este motivo, Into the Wild no será vista de igual modo por una persona pragmática que por alguien idealista o con un alma ansiosa de ser libre.

Uno de los grandes puntos fuertes de esta película es su éxito a la hora de mostrar los parajes naturales en todo su esplendor con el fin de comprender la plenitud del protagonista al hallarse en ellosChristopher McCandless representa al joven en busca de libertad que casi todos hemos tenido dentro alguna vez. Hastiado con esta sociedad capitalista, deseoso de romper con todas sus responsabilidades y ataduras sociales y emocionales, decide lanzarse al vacío donando todos sus ahorros y saliendo a la carretera en busca de aventuras. Sus amargados y emocionalmente desgastados padres intentarán buscarlo por diversos medios, pero el joven logra que jamás lo encuentren debido a que ellos son uno de los principales causantes de su vacío emocional. Años y años de discusiones, divorcios en ciernes, imparable ambición profesional y un progresivo distanciamiento entre padres e hijos. Sólo su hermana puede comprender los motivos que llevan al joven Christopher a emprender este viaje sin destino fijo que le permitirá conocer a un importante abanico de personajes que enriquecerán su visión de la vida.

La madura hippie con la que Chris se encuentra al poco de comenzar su viaje se convertirá en una de sus mejores amigas, pero a la vez representa el fracaso a la hora de encontrar la plenitud del mismo modo que él intentaComo toda “road movie”, Into the Wild se articula en torno a una serie de encuentros con personajes de diferente índole, comenzando por una pareja de hippies que se convertirán en dos de los mejores amigos de Chris y que representan la decadencia de aquello que el joven quiere alcanzar: la plena libertad. Más tarde vendrán una pareja de turistas daneses, un trabajador de la industria del trigo, una joven hippie que se enamorará de él y un veterano de guerra que lleva una existencia solitaria y enormemente monótona. Todos simbolizan algo para él, lo que puede llegar a ser su vida, lo que podría haber sido, la existencia que posiblemente llevarán sus padres... Esta enorme complejidad hará que él mismo se replantee su viaje en más de una ocasión, pero nunca abandonará su gran objetivo: vivir en plena naturaleza en Alaska.

El idealismo, el optimismo y esa cierta ingenuidad que caracterizan al protagonista, interpretado de modo exultante en todo momento por esta nueva promesa que es Emile Hirsch, constituyen el principal motor emocional de la película, por encima de cualquiera del resto de los personajes. Su hermana es un personaje omnipresente debido a su voz en off, pero casi siempre retransmite las reflexiones y antiguos comentarios del joven Christopher, o su reacción ante ellos, por lo que no se convierte en ningún momento en un personaje especialmente importante. Los únicos que rivalizan con nuestro errante joven en la transmisión de sus sentimientos son la hippie desengañada interpretada por Catherine Keener y el veterano de guerra, sin duda el personaje que más evoluciona de todos los que se nos muestran, sobre todo gracias al gran trabajo del veterano Hal Holbrook, impecable mostrando con una simple mirada la amargura de alguien que ha estado solo toda su vida y siente que la ha desperdiciado en gran parte.


Ron, veterano de guerra y anciano solitario y de rutinaria vida, sentirá como Chris se convierte en el impulso emocional que siempre había necesitado para poder dar un giro a su vida y salir de esa monotoníaPero no sólo tenemos un magnífico reparto como punto a favor del trabajo de Sean Penn, ya que este gran actor metido a director también demuestra un excelente dominio de la cámara, lo que unido a una elección de localizaciones impecable otorga a la película, aun con una fotografía no especialmente destacable en su iluminación, un apartado visual majestuoso y enormemente bello, perfecto para conectar con las enormes ansias de vivir en plena naturaleza del protagonista. También podemos disfrutar de una hermosa banda sonora, aunque algo desaprovechada en más de una ocasión, y unas agradables canciones de Eddie Vedder. Pero no todo son rosas, ya que Penn demuestra en más de una ocasión cierta prepotencia con varias líneas de diálogo en off y sus reflexiones, además de existir algunos segmentos donde el ritmo cae de un modo notable. Por suerte no son muchos, pero siguen siendo importantes baches a superar.

Para mucha gente nos encontramos ante una película ingenua, o incluso falsa, pero otros, como el que escribe esta líneas, han visto en el joven Christopher y este film una muestra de que es posible ir a contracorriente en esta sociedad y vivir fuera de toda norma y convención; una visión de que la felicidad no depende sólo de tener pareja o vivir de forma acomodada; otro ejemplo de que la familia no siempre es un buen refugio emocional; y, sobre todo, una más que estimable obra que, aunque adolece de ciertos problemas en su narrativa, ofrece momentos de gran belleza visual y profundidad emocional.

24-dic-2007

Una serie de catastróficos absurdos de Matt Groening

'The Simpsons Movie'
('Los Simpson: la película')



AÑO: 2007
DURACIÓN: 87 min.
DIRECTOR: David Silverman
GUIÓN: James L. Brooks, Matt Groening, Al Jean, Ian Maxtone-Graham, George Meyer, David Mirkin, Mike Reiss, Mike Scully, Matt Selman, Jon Vitti, John Swartzwelder
BANDA SONORA: Hans Zimmer
MONTAJE: John Carnochan




No es un episodio alargado. La verdad por delante. Todos nos temíamos que así fuese, pero por suerte no ha sucedido. Matt Groening, James L. Brooks y compañía no han sucumbido a la tentación de escribir el guión de un episodio y alargarlo todo lo posible como un chicle hasta alcanzar la hora y veinte minutos. Ahora bien, dejando de lado otros defectos, tampoco es un largometraje estrictamente hablando.

La escena del desnudo de Bart resulta muy absurda y fuera de lugar, ya que en la serie Homer no realiza nunca ese tipo de apuestas con su hijoCuánta expectación levantó esta película meses, e incluso años, antes de su estreno. Mucha gente la esperaba con gran impaciencia, deseando que fuese la Biblia sobre ese universo tan rico como es la ciudad de Springfield, habitada por Homer, Bart, Marge, Moe, Barney, Smithers y compañía. Aún encima, Matt Groening puso el listón muy alto al afirmar que se verían a casi todos los personajes que la serie nos mostró a lo largo de todos estos años. No nos mintió, casi todos los personajes con un mínimo de importancia desfilan ante nuestros ojos. Pero claro, la gente se esperaba algo más que el simplemente vislumbrarlos durante unos segundos sin que prácticamente digan una mísera línea de diálogo. Que eso ocurra con la señorita Hoover no es algo grave, pero que Patty, Selma, el director Skinner o Apu apenas aparezcan ya se nos antoja más molesto.

Desperdiciar tantos minutos en mostrar sin motivo alguno y sin importancia en el contexto de la historia a decenas, cientos de personajes no es una gran decisión. Y menos aún si la estructura de la película limita enormemente en qué momentos tiene sentido verlos al estar dividida en tres fragmentos muy diferenciados. Más que una película parece que estemos viendo tres capítulos fusionados sin gran coherencia entre sí. Ni siquiera los gags logran funcionar en la mayoría de los casos, exceptuando unos cuantos de la introducción, de lejos lo mejor de la película, y no lo digo por Spider-Cerdo, del cual no alcanzo a comprender la popularidad que ha ganado en la red. En la serie casi todos los momentos cómicos que rodean a Homer funcionan en mayor o menor medida, pero aquí suelen fallar estrepitosamente. Quizás Antena 3 nos haya saturado con demasiados episodios repetidos mil veces y ya nada nos logre sorprender.


Homer es, como siempre, el personaje que acumula mayor número de gags, pero en esta ocasión casi ninguno funciona mínimamente bien


Aparte de todo lo que ya vimos en la serie y que aparece de nuevo aquí con mayor o menor eficacia, también se añaden unos pocos personajes nuevos, a cada cual más mediocre y falto de personalidad y encanto. Además, en el caso de la jefa india resulta ser un personaje salido de la nada, sin motivo ni razón aparente ni oculta, un mero comodín para que la historia avance de un modo burdo y descarado. Pero no sólo se añaden personajes sin lógica alguna, sino que las propias personalidades y reacciones de la familia son alteradas respecto a lo que vimos en la serie. Lisa resulta mucho más caricaturesca de lo habitual en ella, llegando en ocasiones a rozar el ridículo por situaciones que ya ha vivido en más de una ocasión. Bart ahora sufre un trauma por culpa de la falta de atención de Homer que nadie se explica cuando su padre lleva años estrangulándolo como si fuera el pan de cada día. Homer resulta bastante fiel a sí mismo, excepto en lo que concierne a su relación con Bart, y en algunas ocasiones con Marge, pero lo fallido de sus gags complica que el personaje funcione como es habitual en él. Marge es claramente el personaje más fiel a la serie, lo cual tampoco era difícil teniendo en cuenta el claro papel que siempre ha cumplido como pastora que guía al rebaño dentro de la familia. Sobre Maggie no diremos nada, ya que su importancia es prácticamente nula en la película. Los demás, como Moe, Barney, el Sr. Burns o la Srta. Krabapappel, intentan confirmar su característica más conocida mediante uno o dos gags insertados con calzador, resultando un pobre complemento para una familia que, por los cambios que han efectuado en sus comportamientos, nos resultará extraña en más de una ocasión. Ah, y el mayor vicio de la serie, el sentimiento de unidad de Springfield por el cual todos los habitantes se unen por cualquier motivo, sigue presente en la película. La tentación fue demasiado grande para los guionistas.

En la película se nos muestra a Bart y Homer como un hijo y un padre que pierden el gran vínculo emocional que tanto los unía. ¿Se puede saber cuándo vimos tal vínculo en la serie?Está claro. El universo de la familia Simpson no ha sido bien llevado a la gran pantalla en lo referente a su historia, pero tampoco en el apartado técnico podemos tirar cohetes. Los dibujos resultan más estilizados y agradables de lo habitual, pero en bastantes ocasiones han sido recargados con animaciones exageradas o inútiles para mostrarnos simplemente lo bien que se lo han currado. Y los fondos y objetos en 3-D no suelen encajar demasiado bien con la animación tradicional que reina en la película. Al menos el formato panorámico ha sido aprovechado bastante bien, alejando la mayoría de los planos de la estética televisiva, pero de un modo natural, no como un pegote sino como una extensión o mejora de lo que hasta ahora nos habían ofrecido. Pero, por muy panorámico que sea, un simple refrito de gags insulsos, visiones fugaces de personajes, animaciones presuntuosas y la aparición especial de Tom Hanks no puede considerarse una buena película. Ni aunque salga Homer Simpson. Y mucho menos si sale Spider-Cerdo.