28 ago. 2007

Un depredador del asfalto

'Duel'
('El diablo sobre ruedas')



AÑO: 1971
DURACIÓN: 91 min.
DIRECTOR: Steven Spielberg
GUIÓN: Richard Matheson
BANDA SONORA: Billy Goldenberg
FOTOGRAFÍA: Jack Marta
MONTAJE: Frank Morriss
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Dennis Weaver, Tim Herbert, Lou Frizzell, Jacqueline Scott, Eddie Firestone, Lucille Benson, Gene Dynarski




Tras rodar varios cortos y capítulos de series de televisión, Spielberg hizo un excelente debut en el largometraje, en este caso en formato de telefilm, con esta película en la que ya anunciaría cuáles serían sus constantes como director, principalmente su excelente dosificación del ritmo, con un cuidado montaje, y un excelente uso de la cámara (su defensa de la estructura familiar es una constante que adquirió años más tarde, aquí aún no está presente).

Un joven Steven Spielberg se dio a conocer con este filmBasada en una historia de Richard Matheson, nos presenta el duelo vivido en el asfalto entre un hombre de negocios, David Mann, y un camionero, cada uno con su correspondiente vehículo: un sencillo utilitario de color rojo y un enorme tráiler respectivamente. Tras un sencillo adelantamiento, el camionero comenzará a acosar a nuestro protagonista de muy diversos modos, poniendo su vida en peligro numerosas veces. David intentará huir de él, pero no le será nada fácil a lo largo de esa carretera perdida en medio de una árida región de Estados Unidos.

La pregunta más inquietante que le queda al espectador en la cabeza tras acabar de ver el film es “¿por qué?”. ¿Por qué el camionero ataca a David de ese modo, con esa obsesión por él? No parece muy creíble que ataque a cada coche que lo adelante a lo largo de su recorrido. Es posible que sea la primera vez que haga algo así, pero de todos modos, ¿por qué a David? La respuesta se halla en la escena final, que viene a confirmar lo que uno sospecha a lo largo de toda la película gracias a ese ruido (parece de un dinosaurio) que escuchamos: el peligro no es el camionero, es el propio camión, un animal salvaje que ve en el David conductor una presa fácil. Otros detalles que nos ayudan a confirmarlo son la inexistencia de un rostro para el camionero (sólo podemos identificarlo cuando está en su vehículo), que sólo ataque a David cuando está fuera del coche en momentos indispensables (la llamada a la policía que podría suponer el final de la caza), que su tubo de escape enorme desprenda grandes cantidades de humo justo antes de atacar (muchos animales exhalan de un modo exagerado cuando se preparan para embestir) o que el coche de David se encuentre al borde de sus posibilidades al final de la huida, emanando vapor y a una velocidad menor de lo habitual, igual que un animal necesitaría descansar un momento y tomar aire durante una huida. En resumen, el conflicto comienza cuando ambos están al volante de sus vehículos, los verdaderos enemigos, y no tanto sus conductores.


El cartel nos presenta al tráiler como una bizarra máquina de matarUn ritmo que apenas da pausa al espectador y la permanente sensación de estar en peligro son las principales características imprimidas al film por parte de Spielberg, un director que destaca por relatar historias de un modo muy ameno y con gran perfección técnica, tengan éstas una buena trama detrás o no. También su gran dominio de la cámara y excelente planificación son evidentes en esta película. Cámara subjetiva, al nivel del asfalto, planos largos, medios, cortos... nos encontramos con una inmensa variedad en el uso del objetivo, siempre con gran eficacia: los planos subjetivos son usados para inducir tensión (como la vista en el retrovisor o la que sería la del coche avanzando a gran velocidad por la carretera), los planos largos para situar la acción en nuevos encuentros con el tráiler, la inestable cámara en mano para mostrar la confusión de David cuando sale del coche, etc. Un montaje increíblemente complejo (el número de planos es enorme) sirve para no dar tregua al espectador, además de demostrar que se necesitó una gran capacidad de planificación para esta película, ya que al transcurrir a lo largo de una carretera hay que coordinar el rodaje de todos los planos a fin de que los paisajes vislumbrados sean consecuentes entre sí. La banda sonora compuesta por Billy Goldenberg es muy eficaz, aunque poco original. El uso realizado de los violines recuerda enormemente al que les dió Bernard Herrmann, entre otros, en varios de sus trabajos. De todos modos, cumple perfectamente su objetivo sin mayores pretensiones.

Dennis Weaver es el único intérprete con cierta importancia en la película, ya que, como he comentado, la trama se sustenta en una lucha entre los dos vehículos, y el actor saca adelante su personaje con gran soltura. Nos muestra muy convincentemente a un hombre de negocios apocado que parece enfrascado en la rutina, un modelo muy corriente. Los momentos de angustia cuando no sabe si el depredador que le persigue se encuentra a su alrededor son muy bien representados con esos juegos de miradas entre Weaver y las pocas personas que se encuentra en el restaurante de carretera.


El depredador que acosará a su nueva víctima, el coche de DavidAhora realizaré un análisis de una de las escenas más cruciales y simbólicas de la película, el tramo final (lo consideraré desde el minuto 1:15:35, momento en el que se encuentran con un tren que avanza paralelo a la carretera) : comenzamos con una visión del coche de David y del tren (otra bestia salvaje cuyo sonido confunde David con el del tráiler algunas veces, pero sin entrañar peligro alguno para él) avanzando en paralelo. Poco a poco nos distanciamos del coche, adoptando el punto de vista del tráiler, que le sigue a poca distancia. El gran depredador ruge mientras le persigue, incluso con respuesta por parte del tren, un colega igual de temible, pero no de perverso. Seguimos la persecución con un plano frontal a poca distancia del coche, para después pasar a un plano más largo que nos muestra un viraje peligroso que provocará una pequeña herida a David en la boca (no vemos que se haya dado ningún golpe, así que posiblemente se haya mordido la lengua con el brusco desplazamiento). La presa comienza a resentirse, por lo que la cosa no puede durar mucho. Poco a poco se adentran en terrenos más abruptos, en contraste con la llanura que han recorrido casi todo el tiempo. La pendiente de la carretera supone una ralentización para la gran bestia, pero no para el pequeño coche, por lo que éste logra una cierta ventaja. Los planos largos nos muestran ese vacío que empieza a crecer entre ambos, al igual que planos subjetivos de David que nos permiten tranquilizarnos por no vislumbrar ningún peligro, al igual que él. Cree que por fin ha logrado escapar, lo que manifiesta una pequeña y lógica euforia en él, pero poco le dura. El coche es más ágil que el tráiler, pero mucho menos resistente, por lo que comienza a resentirse y se recalienta el motor, motivo por el que una columna de vapor comienza a ser emanada por el coche. Esa columna es un símbolo de su debilidad, mientras que la de humo del tráiler muestra su poderío en contraste. Primeros planos de los indicadores del coche nos muestran los problemas que tiene con la temperatura y el aceite, y cómo la velocidad se reduce, como una cuenta atrás. Planos cortos que nos muestran la angustia de David y otros largos en los que vemos que la distancia entre ambos vehículos disminuye se alternan durante un buen rato. Cuando David está a punto de perder los estribos, el montaje nos muestra esa locura con primeros planos muy breves de los indicadores del coche, su rostro y el tráiler. Finalmente, el problema se solventa y el coche vuelve a su velocidad normal, logrando de nuevo una pequeña ventaja sobre su perseguidor. Pero David se encuentra al límite, por lo que el coche no logra mantener correctamente su rumbo, tambaleándose peligrosamente en la calzada. Incluso pierde un tapacubos que el tráiler destroza del mismo modo que quiere destrozar a su presa. Y en una curva de 180º ocurre lo inevitable: el coche choca lateralmente contra la ladera, por lo que queda casi destrozado. Entonces se nos muestran unos planos subjetivos del camionero, que al fin tiene a su presa arrinconada y puede disfrutar dirigiéndose directamente hacia ella, preparado para destrozarla. Justo cuando la va a embestir, emite su particular grito de batalla con el claxon, pero el coche logra escapar en el último momento y seguir por la carretera. Los planos largos siguen, en este caso para mostrarnos la lentitud con que se mueve el coche debido al accidente que acaba de sufrir. El final de la carretera es alcanzado por David, llegando al borde de un cañón. Entonces da la vuelta en su coche, y los planos directos a su mirada nos indican que se va a enfrentar de algún modo a su enemigo. Lo está desafiando con sus ojos. Coloca su maletín encima del acelerador, se tira fuera del coche y se produce el combate definitivo: ambas bestias se embisten brutalmente, y el tráiler sale vencedor, pero su gran furia es su perdición, ya que no logra frenar a tiempo y cae cañón abajo. La bestia ha muerto, y, según cae, emite su último rugido, en este caso uno de verdad. Tras su completa destrucción, no se nos muestra ninguna imagen del conductor para asegurar que ha muerto, sino planos de los neumáticos, un ventilador, fugas de aceite, etc., es decir, lo que importa es el tráiler, que haya dejado de funcionar, ya que ése era la verdadera bestia, y efectivamente ha sido derrotado. Tras un rato de euforia, David se sienta al borde de la colina y comienza a tirar algunas piedras según se pone el Sol, en un ambiente de gran tranquilidad tras toda la barbarie que ha vivido. Se diría que ha vuelto a la monotonía tras una intensa experiencia al borde de la muerte.

Spielberg siguió la línea de esta película en su primer taquillazo, 'Jaws', ya que el último tramo de ésta es muy similar al film que acabo de analizar. Simplemente hay que sustituir a Dennis Weaver por Richard Dreyfuss, Robert Shaw y Roy Scheider, al coche por un barco, al tráiler por un tiburón y la calzada por el mar; el esquema es el mismo. Y el tiburón emite el mismo sonido que el tráiler cuando muere, aparte de que el barco también es destruido, como el coche. Muchas referencias a esta obra, un excelente comienzo para Spielberg en un largometraje en el que ya demostraba su indudable talento narrativo y visual. Lástima que después adoptara defectos en el tratamiento de la temática de sus películas, todos de tendencia conservadora, pero lo que nadie puede negarle es su maestría técnica del medio. Además de esa perfección, esta película nos transmite un importante mensaje con la destrucción de ambos vehículos: las barbaridades en la calzada se pagan, y de un modo importante.

2 comentarios:

Liliana dijo...

Aunque Spielberg no es de mis directores preferidos, esta película me gusta muchísimo, sobre todo por el ritmo que le imprime el montaje. Has escrito una nota extensa y muy detallada de todo lo que encuentras en la película. He disfrutado su lectura.

Jorge López Fernández dijo...

Gracias, Liliana. Lo mejor que se le puede decir al autor de un texto es que se ha disfrutado con su lectura. ^__^
¡Un abrazo!