17 ago. 2008

Cadena de estupideces.

'Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull'
('Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal')



AÑO: 2008
DURACIÓN: 125 min.
DIRECTOR: Steven Spielberg
GUIÓN: David Koepp
BANDA SONORA: John Williams
FOTOGRAFÍA: Janusz Kaminski
MONTAJE: Michael Kahn
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Harrison Ford, Cate Blanchett, Shia LaBeouf, Karen Allen, John Hurt, Ray Winstone, Jim Broadbent





La primera se convirtió al momento en un clásico del cine de aventuras, y con los años pasó a ser el clásico por antonomasia de ese género, y un modelo imitado decenas de veces. La segunda fue recibida con más frialdad debido a su tono oscuro y pesimista respecto al ser humano, algo muy arriesgado en una película con intenciones comerciales, aunque conserva la diversión y el excelente trabajo de Spielberg tras la cámara. La tercera fue recibida como el segundo advenimiento de Cristo, como una de las mejores películas de la historia para mucha gente, aunque supuso un claro paso atrás (más bien una caminata atrás) respecto a su predecesora. Tiene un gran ritmo, pero no tarda demasiado en mostrarse como la más infantil de ellas, llena de escenas ridículas que simplemente quieren arrancar la carcajada al público más joven, aunque para ello se valgan de absurdos y momentos poco creíbles. Ni siquiera el carismático Sean Connery, con su magnífico trabajo, puede salvarla de ser una película de aventuras mediocre, cercana al comercialismo que imperaría en la mayor parte del cine estadounidense de los noventa. Y ahora, casi veinte años después, nos llega la cuarta entrega. Los fans más acérrimos de Indy la reclamaban desde hacía algunos años, pero muchos nos temíamos que habría ido un paso más allá (o más atrás, según se mire) respecto a la tercera.

Esta calavera sirve para introducir unos componentes de ciencia ficción al más puro estilo 'Expediente X' que no pegan ni con cola en el mundo de Indy.La frase que mejor define esta película es, a su vez, una de las que mejor define la sociedad actual, “el fin justifica los medios”, motivo por el cual se convirtió en una película de gran éxito de público y taquilla, y moderadamente para la crítica. Nos encontramos ante una película en la que todo vale con tal de ver acción en la pantalla y que el ritmo no cese. No son simplemente escenas ridículas, como en la tercera entrega, sino que han logrado llegar a un nuevo nivel: el absurdo total. No importa que las escenas se salten toda lógica en este mundo, o que resulten estúpidamente gratuitas, o que sean incoherentes entre sí; sólo importa que el ritmo no cese. Una estupidez, otra estupidez, otra estupidez más... así durante todo el metraje, sin tregua para el espectador. La narrativa no importa lo más mínimo en la película. Casi se podría decir que no existe. La historia no es más que una excusa para mostrarnos una secuencia de imágenes supuestamente entretenidas que pretenden no dar tregua, puede que para que el espectador no reflexione sobre lo que está viendo.

Momentos como éste, a pesar de estar magníficamente fotografiados, suponen un paso adelante en la creación de escenas ridículas.La estrategia, cuando menos, tiene sentido, ya que hay escenas que resultan totalmente imperdonables, comenzando por la ya famosa nevera indestructible o los nativos que están encerrados dentro de estatuas para acechar a los intrusos, unos intrusos que no llegan desde hace siglos; pasando por unas hormigas que forman una columna para atacar a los humanos. ¿Tiene lógica? Evidentemente no, pero eso no importa, ya que el resultado es lo que cuenta. Pero no sólo de situaciones ridículas vive este film, ya que los personajes nuevos salen igual de mal parados. Irina, la soviética interpretada por Blanchett, es uno de los villanos más estúpidos que se han visto en la historia del cine. Sin especial carisma, ni personalidad, con momentos para mayor gloria de la absurdez de la peli (cuando le coloca a Indy la mano en la frente). El doctor Oxley es posiblemente uno de los peores papeles que el veterano John Hurt ha interpretado en su vida. Durante la mayor parte de sus escenas hace poco más que bailar y saltar de manera estúpida, sin gracia alguna. Ray Winstone tampoco tuvo mucha suerte con su personaje, que quizás no sea tan ridículo, pero resulta tan pobre que todos sus movimientos se huelen a kilómetros. Shia LaBeouf se ocupa de un personaje arquetípico al cien por cien, el típico adolescente rebelde. No lo hace mal, pero con un personaje tan pobre es difícil lucirse. Sin duda el que resultó más afortunado fue Jim Broadbent, que simplemente cubre el hueco dejado por Denholm Elliott al principio y final de la película. Ésa es su suerte, que apenas sale en este despropósito, y no tienen tiempo ni para dejar que su personaje haga el ridículo.

En la vida vi una escena tan autocomplaciente por parte de un director como ésta.Harrison Ford, la verdad, ya no está para estos trotes. Interpreta con solvencia su papel, pero a esa edad es difícil verlo como un héroe de aventuras o de guerra. Su presentación en pantalla, como el regreso de una leyenda, funciona ahora bastante bien ya que se acaba de estrenar, pero dentro de unos años será una escena de autocomplacencia absoluta por parte de Spielberg, un error más en esta ristra interminable. El regreso de Karen Allen es algo más discreto, pero optaron por dirigir a su personaje por esa senda de la patochada que jamás había pisado en la primera entrega. Convirtieron a un personaje de marcado carácter en otra excusa más para hacer reír al espectador. Otro eslabón más en la cadena de errores que estamos recorriendo.

Estúpida, incoherente, absurda, idiota, autocomplaciente. Se la podía calificar de muchos otros modos, ninguno positivo, pero no cabe duda de que es una película acorde con los tiempos actuales, en los cuales todo ha de transcurrir lo más rápido posible, sin dar tregua para la reflexión o la narración detallada y pausada. Es un paso de Spielberg dentro de ese submundo del cine cuyo dios es Michael Bay. Algo está claro, triunfará en los MTV Movie Awards, y ya lo dijo Fellini: "La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural".

3 comentarios:

Anikaa dijo...

No fui a verla con grandes espectativas y los acontecimientos finales han servido para regodearme en mi actitud hacia Spielberg sin que nadie me mirase demasiado mal. Con todo, tu crítica es un poco cruel. Pero me ha gustado, y son verdades como puños... De todos modos creo que es justamente el tipo de peli que cabría esperar y, aunque los perros de la padrera del principio auguraban males mayores, hay que tomárselo con filosofía porque, desde luego, podría haber sido muchiiiiiiisimo peor, ¿no?
¡Saludos!

Jorge López Fernández dijo...

Sé que a la mayoría se lo parecerá, pero yo no creo haber sido tan cruel después de lo horrible que vi en pantalla. Ya imaginaba que la película iba a ser mala, pero tanto no me lo esperaba. Una de las cosas que más me molestó fue, como ya comenté, la autocomplacencia por parte de Spielberg. Se ve claramente que no hubo mayores esfuerzos porque ya sabía que iba a ser un éxito.
Y sí, supongo que podría haber sido incluso peor. Al menos hay personas que realizan bastante bien su trabajo, como algunos intérpretes, Janusz Kaminski o John Williams. La ambientación y el ritmo también están bastante bien. Desde luego, si además de ridícula y estúpida llega a ser aburrida, entonces era para quemar todas las copias existentes en el mundo. ;)
¡Saludos!

Kusanagi dijo...

Un peliculón totalmente comercial. Si me hubiesen regalado el poster de la película (Sin duda alguna lo mejor), por lo menos me hubiesen cundido los 4 € que gasté.

La BSO es horrible en comparación con los temas anteriores (Y eso que sigue siendo de John Williams).

La pena fue que el energumeno que tenía al lado no me dejara chillar ...

Y por cierto, que clase de prólogo dura más de media hora ?????

Pero bueno, como diría Peter Griffin: "Le tenemos manía por que es negro" jejejeje

P.D: A dios gracias nadie coge el sombrero al final uuuuuffffff