18 ago. 2007

Cuenta atrás para la muerte

'Alumbramiento'




AÑO: 2002
DURACIÓN: 11 min.
DIRECTOR: Víctore Erice
GUIÓN: Víctor Erice
FOTOGRAFÍA: Ángel Luis Fernández
MONTAJE: Julia Juaniz
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Ana Sofía Liaño, Pelayo Suárez, Celia Poo, José Antonio Amieva, Fernando García Toriello




En este corto, que forma parte del film 'Ten Minutes Older: The Trumpet', junto a trabajos de Spike Lee o Wim Wenders entre otros, Erice nos muestra un problema muy común durante su infancia: la alta tasa de mortalidad de los recién nacidos. En concreto plasma la muerte por desangramiento debida a la caída de los restos del cordón umbilical, por lo que tenían que coser la herida a los bebés.

El bebé está tranquilamente durmiendo en su cuna cuando la sangre comienza a brotar. Como el bebé por el momento no llora, nadie se entera. Ni la madre, que duerme plácidamente a su lado en la cama en pleno día, así que parece probable que el parto haya sido recientemente, ni el padre, quien también se encuentra en brazos de Morfeo en otra habitación, ni las demás personas que se nos muestran, que casi seguro serán todos familiares, saben lo que le ocurre al recién nacido. Todo esto ocurre en una hacienda con diversos campos de cultivo, donde la mayoría se encuentran realizando tareas rutinarias como son cocinar, limpiar zapatos, segar la hierba, etc. Las excepciones son el señor más mayor que se nos presenta (tiene toda la pinta de ser el abuelo del bebé), que juega al solitario con las cartas, y, evidentemente, los niños, que disfrutan de su tiempo libre como pueden. Mientras se nos muestran todas estas actividades, también vemos un periódico en la cocina, lo que nos permite saber el año en que nos encontramos: 1940, con el recientemente instaurado régimen franquista y en pleno avance de las tropas de Hitler, como bien reza el rotativo. De hecho, el espantapájaros tiene un casco del ejército republicano. Una foto de un negocio no es mostrada poco después. Parece un negocio próspero, con bastantes empleados, puede que familiar, aunque no es probable que sea en territorio español debido a la crisis económica tras la Guerra Civil. El hecho de ver un coche con matrícula de La Habana e identificar a los personajes como gallegos, o de un territorio limítrofe con Galicia, una vez que los escuchamos hablar, nos lleva a pensar en la emigración a Cuba por motivos económicos. Algún familiar emigró allí y prosperó económicamente, por lo que la familia posee esa foto del negocio y el coche con matrícula de la isla. Tras todas estas imágenes, vemos a un gato que se apoya en la cuna para mirar al bebé, el cual comienza finalmente a llorar. Todos los familiares acuden junto al bebé, y la señora que se hallaba en la cocina le cose la herida mientras los demás la observan. Tras acabar, le entrega el bebé a los padres y la madre comienza a cantar una canción, con la que todo volverá a la calma y la rutina anterior.

El corto trata diversos temas, siendo el principal el paso del tiempo con la muerte que conlleva. La sangre que poco a poco se va extendiendo por la ropa del bebé mientras escuchamos el tic-tac del reloj, un niño que se dibuja un reloj en la muñeca que borrará una vez todo haya pasado (el bebé tenía las horas contadas, pero por suerte la cosa se solucionó) o las actividades realizadas por los familiares de forma acompasada (golpes en el metal que simulan el tic-tac, la máquina de coser, los trabajos en el campo...) son referencias a ese ineludible paso del tiempo. El plano que nos presenta los pies de una niña sentada en un columpio también resulta una referencia a la muerte, ya que podrían ser perfectamente los pies de alguien ahorcado. El contexto político-social de la época es otro tema tratado, como ya apunté al describir la trama. La crisis económica que motivó la emigración es mostrada en el corto. No sabemos quién tuvo que emigrar, pero sabemos que alguien se vió en la necesidad de hacerlo para que la familia pudiese sobrevivir. También la barbarie de la guerra es mostrada simbólicamente, ya que el casco de su ejército es usado como símbolo disuasor, aunque sólo sea para los pájaros.

Víctor Erice se decantó por el uso del blanco y negro para el corto ya que, aparte del evidente valor estético que conlleva, le permite mostrar la vida y la muerte como esos dos colores opuestos. La sangre se extiende como una mancha negra sobre el blanco vestido del bebé, y, después de coser y limpiar la herida, la sangre es limpiada en un impoluto lavabo, con lo que el blanco (la vida) pudo ganarle al negro (la muerte). El gato que va a mirar al bebé justo antes de que comience a llorar podría ser una referencia a la buena suerte que se les achaca en otros países del mundo (si el bebé no llorase, nadie se enteraría y habría muerto), aunque aquí se dice que son símbolo del mal agüero. La realidad mostrada parece bastante monótona, con los familiares durmiendo, realizando tareas domésticas repetitivas o con actividades de ocio que sirven más para matar el tiempo que para entretenerse. Otra referencia a la mala época que están pasando, ya que o trabajan o pasan el rato con juegos sencillos. Resulta muy destacable el trabajo realizado por los hombres del campo, segando la hierba, de un modo muy acompasado al tic-tac de un reloj, con guadañas, el instrumento habitual de la muerte. El paso del tiempo es mostrado también con otras imágenes, como son un primer plano de un puro consumiéndose o la caída de las frutas cuando ya han madurado. Estas imágenes sólo aportan ese simbolismo, sin ayudar a comprender mejor el contexto de la familia (el puro quizás sea un habano, pero también podría haberlo comprado en España). En la banda sonora sólo nos encontramos con unas pocas líneas de diálogo de algunos personajes, los llantos del bebé, la canción final y los sonidos propios de las actividades presenciadas. Es decir, un gran silencio, la rutina en que todos viven, hasta que el bebé llama la atención.

Erice realizó un corto realmente hermoso, no sólo estéticamente gracias a su preciosa fotografía, con referencias a múltiples temas de corte pesimista, aunque el problema se soluciona al final. La rutina mostrada resulta muy desalentadora, sin persona alguna que semeje ser especialmente feliz con lo que está realizando. Es evidente que atraviesan una época de crisis. Cabe destacar el nombre en inglés del corto, 'Lifeline', es decir, cuerda salvavidas, una referencia tanto al cordón umbilical que, tras haberle proporcionado la vida al bebé, ahora puede producirle la muerte, como al apoyo económico vital que supone ese familiar que emigró a Cuba. Nos encontramos, en resumen, ante una pequeña obra de arte de gran sensibilidad y enorme belleza, que trata diversos aspectos de un modo más complejo de lo que puede parecer al principio. No basta con visionarlo una sola vez, hay que disfrutar de diversos visionados para poder asimilarlo a fondo, para apreciar los temas que nos muestra Erice de este modo tan sensible.

2 comentarios:

Liliana dijo...

Una pequeña joyita. Lifeline (¿la línea de la vida?). La fragilidad del ser humano? El paso inexorable del tiempo? La vida apacible interrumpida por un imprevisto? La rutina vs. la novedad?
Me parece que de todo eso habla "Alumbramiento". El niño que dibuja el reloj en su muñeca bien puede ser una representación del tiempo, porque está alejado de todos los grupos de gente que nos presenta Erice, y porque de alguna manera, marca un comienzo y un final del tiempo en que la vida y la muerte se debaten la vida del niño.
Creo también que hay, más que familiares, dueños y sirvientes en una gran casa de campo. La relación entre los dueños (que duermen) y la de los sirvientes (que trabajan) es bastante distante. Cada uno en su sitio... Pero me parece que además del tema del tiempo, como bien dices, el de la guerra está muy presente (en el casco del espantapájaros, en el soldado que teje la trenza y en el periódico (viejo) que absorbe el agua de la jarra.
Son sólo diez minutos, pero cuánta información hay allí. Anota, también, que con apenas dos días de diferencia de la fecha del periódico, nacía un niño llamado Víctor Erice.
Muy buena nota.

Jorge López Fernández dijo...

Gracias, Liliana.:-)
A mí no me dio la sensación de que fuesen sirvientes. Me pareció más bien una gran familia que decidió vivir junta en una hacienda para ahorrar gastos, algo común durante aquella crisis. Los dueños, que son como los cabeza de familia, trabajan menos, y el resto de familiares, como fueron admitidos por ellos, son los que realizan las tareas. En mi familia hubo casos similares. Pero también podrían ser sirvientes, no digo que sea un error. ;-)
¡Un abrazo!