18 feb. 2009

El hombre sin nombre

'Per un pugno di dollari'
('Por un puñado de dólares')



AÑO: 1964
DURACIÓN: 95 min.
DIRECTOR: Sergio Leone
GUIÓN: A. Bonzzoni, Víctor Andrés Catena, Sergio Leone
BANDA SONORA: Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA: Massimo Dallamano
MONTAJE: Roberto Cinquini
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Clint Eastwood, Marianne Koch, Gian Maria Volonté, Antonio Prieto, José Calvo, Wolfgang Lukschy, Mara Krup, Klaus Kinski, Luigi Pistilli, Joseph Egger, Panos Papadopoulos





'Per qualche dollaro in più'
('La muerte tenía un precio')



AÑO: 1965
DURACIÓN: 130 min.
DIRECTOR: Sergio Leone
GUIÓN: Luciano Vincenzoni, Sergio Leone
BANDA SONORA: Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA: Massimo Dallamano
MONTAJE: Eugenio Alabiso, Adriana Novelli, Giorgio Serrallonga
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Gian María Volonté, Luigi Pistilli, Mara Krup, Roberto Camardiel, Klaus Kinski





'Il buono, il brutto, il cattivo'
('El bueno, el feo y el malo')



AÑO: 1966
DURACIÓN: 150 min.
DIRECTOR: Sergio Leone
GUIÓN: Agenore Incrocci, Furio Scarpelli, Luciano Vincenzoni, Sergio Leone
BANDA SONORA: Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA: Tonino Delli Colli
MONTAJE: Eugenio Alabiso, Nino Baragli
PRINCIPALES INTÉRPRETES: Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Eli Wallach, Aldo Giuffrè, Mario Brega, Luigi Scarchilli, Rada Rassimov





¿Quién no ha silbado alguna vez la banda sonora de alguno de los famosos spaghetti-westerns de Leone? Bueno, si no las has visto seguro que has pensado “yo no, eso desde luego”. Mentira. Simplemente no sabes de qué música hablo, porque las has escuchado decenas de veces, las has visto copiadas más decenas de veces y has reconocido su estilo aún más decenas de veces. Míticas e inmejorables, probablemente sean lo más recordado por la mayoría de estos films de Sergio Leone, uno de esos cineastas con una filmografía breve pero intensa. Cuando en Italia decidieron realizar un western de presupuesto discreto protagonizado por un actor estadounidense desconocido en Europa, no sabían lo que estaban comenzando.

Per un pugno de dollari vio la luz en 1964 de una forma muy discreta. Primero se estrenó en una sola sala de cine, con pretensiones de durar, a lo sumo, una semana. Pero en pocos días su dueño vio que la recaudación había aumentado sorprendentemente. Una nula campaña de marketing fue eclipsada por el sencillo boca-oreja, y pronto decenas de personas acudían para ver esta peli de responsables desconocidos, los cuales encima se ocultaban bajo seudónimos, y al salir se la recomendaban a otras tantas. Pronto se convirtió en un gran éxito que catapultó a sus tres figuras más emblemáticas: Leone, Eastwood y Morricone.


Aunque es un personaje muy en segundo plano, también hay que reconocerle a José Calvo su estupendo trabajo como Silvanito, el consejero que tiene nuestro héroe en el pueblo.Si el presupuesto con el que contaba Leone era ínfimo, su talento y esfuerzo lo compensaron con creces. Esta historia de un hombre que llega a un pequeño poblado y se propone enfrentar entre ellas a las dos familias que dominan el contrabando, adaptando de un modo peculiar el Yojimbo de Kurosawa, destaca por el virtuosismo y dinamismo de su puesta en escena. En algunas ocasiones se nota una cierta escasez de medios, pero nunca de ideas o talento. Su modestia la ocultó entre los demás eurowesterns de la época, pero poco tardó en destacar gracias, sobre todo, a su forma de autoparodiarse en todo momento, añadiendo un punto esencial de su calidad. La parodia es casi siempre explícita, en forma de acumulación de clichés, roles de personajes conocidos por todos y situaciones exageradas, pero nunca llega a caer en el ridículo, sabe mantener las formas en todo momento y la parodia es acertada siempre. Leone no pretendía que nos riésemos con su obra, simplemente demostrar los caminos que siempre seguía este género, y explotarlos para hacer una película entretenida y dinámica. Sin duda alguna, lo logró.

Clint Eastwood se convirtió en una estrella internacional con esta obra, encarnando a este hombre misterioso, más rápido que un rayo y más pillo que un zorro. Un héroe a la antigua usanza, que sabe derrotar siempre a sus enemigos, aunque no sea perfecto. El actor pilló perfectamente el punto a este personaje, y con su habitual discreta expresividad supo transmitir esa sensación de alma errante por el desierto. La réplica que le da Gian Maria Volontè es el contrapunto perfecto a ese hombre misterioso. Ramón Rojo es el típico villano del oeste, sin escrúpulos y que en todo momento está seguro de ir un paso por delante del héroe, rodeado de secuaces incompetentes a los que les explica lo que deben ir haciendo en cada momento. De nuevo el actor dio en el clavo encarnándolo, si cabe aún más que Eastwood. Ennio Morricone fue el encargado de poner la guinda a esta obra con su estupenda banda sonora, un gran éxito de ventas en el momento de su estreno y el comienzo de su mítica contribución a las bandas sonoras del western.


Lee Van Cleef fue el actor perfecto para añadir el componente inquietante en contraste con la amabilidad misteriosa que aporta Eastwood.Con la primera secuela, la cosa ya pareció seguir otro camino. La autoparodia cambió, se volvió más discreta, más implícita que en la anterior, y los personajes ganaron cierta profundidad y la historia dramatismo. La saga evolucionó, se tomó un poco más en serio a sí misma y decidieron partir de una historia original. En esta ocasión nuestro protagonista unirá esfuerzos con un hombre misterioso, el coronel Mortimer, astuto y excelente pistolero, mucho más calmado que su colega. Entre los dos intentarán dar caza a un forajido que pretende atracar el banco mejor custodiado de todo el Oeste. Como ya intuimos, con el tiempo aflorarán los verdaderos motivos de Mortimer y qué es eso que tortura continuamente a su enemigo.

Aunque la obra sea más seria, no deja totalmente de lado la parodia en la que se había recreado su predecesora, pero sí la suaviza en buena medida. El simple divertimento por lo que vemos deja paso a una historia y personajes más interesantes, a la vez que el presupuesto deja de suponer un impedimento en su puesta en escena. Lee Van Cleef vio resurgir su carrera gracias a su misterioso personaje, y Eastwood y Volontè repitieron en sus papeles (este último, aunque interpreta a otro, realmente le toca lidiar con el mismo personaje, ahora atormentado por algún recuerdo) y afianzaron su éxito internacional. Un paso hacia delante para sus responsables y un gran éxito en toda Europa que empezó a abrirle a Leone las puertas de otros países que deseaban colaborar con él. Morricone nos regaló una de sus bandas sonoras más míticas, conocida por todos y copiada hasta la saciedad. El spaghetti-western, realmente, no había hecho más que empezar.


Eli Wallach realiza un trabajo realmente memorable en esta película, construyendo un personaje tan entrañable como patético o asqueroso.Con su tercera entrega, Leone logró la culmen de este subgénero. De nuevo la autoparodia era sutil e implícita, casi siempre a través de Tuco, el feo del título, y las situaciones que provoca o vive. La historia y los personajes volvieron al primer plano, y el presupuesto pasó de ser un problema a ser un claro punto a favor, permitiendo realizar una obra de cine épica de las que tanto fascinaban a Leone. Una calidad de imagen discreta y unos escenarios funcionales dieron paso a secuencias impactantes llenas de extras y con extensos decorados y localizaciones filmadas con material de mayor calidad. Esta narración sobre tres hombres que iban detrás de un tesoro, y en la cual no podían prescindir de ninguno de los otros dos, ya que cada uno sólo conocía una pista para dar con él, supuso un claro intento por parte de su director de evolucionar e ir un paso más allá. Ambientarla en la guerra civil estadounidense fue otro claro acierto, dotando al film de cierto realismo y crudeza en varias secuencias de los que carecían sus predecesoras, además del componente espectacular de las secuencias bélicas integradas sin fisuras en la historia, contrastando con la parodia que sigue realizando en cuanto al género al que pertenece.

Sorprende lo rápido que supo transitar Leone de una obra menor a otra de calado y medios épicos, en tan solo dos años. Su experiencia en el peplum le fue probablemente de mucha ayuda.Toda esta mejora en el medio no supuso que dejaran de lado los aspectos positivos de las anteriores. Los personajes siguen siendo antológicos, menos clichés que antes y más realistas pero igualmente memorables. Su búsqueda de ese tesoro los llevará a cambiarse de bando en más de una ocasión, sin saber en quién confiar a cada momento, a la vez que presencian cómo esa guerra está rebanando del pescuezo del país. El tramo final es sin duda el más intenso de toda la saga, muchas veces imitado en otras obras por su duelo triple. Entre toda esta maravilla sigue destacando la aportación de Morricone, de nuevo conocida por todos. La música supo adaptarse magníficamente al tono épico del film, y acompaña a las imágenes con una perfección pasmosa, tanto en los momentos íntimos como en los de acción. Muy conocido es también su tema “L'estasi Dell'oro”, en la cual añade un importante componente místico al momento en el que llegan al lugar en el que se haya el tan ansiado tesoro.

Imprescindibles hoy en día en el género del western, sorprende lo que fueron capaces de lograr comenzando con tan poco, para acabar con una trilogía claramente ascendente y que lograba con cada entrega proyectar aún más en todo el mundo el nombre de sus tres mayores artífices. Después Leone demostró con Once Upon a Time in America que con muchos medios o con pocos seguía teniendo el control absoluto. Muchos se plantean hoy en día si el spaghetti-western realmente ha contribuido de manera positiva en el cine o sólo ha aumentado su capacidad de parodia. Pero yo no encuentro demasiado parecido entre las supuestas parodias de hoy en día y las que hizo Leone. Sinceramente, están equivocados, no hay color. Ojalá no fuese así.

1 comentario:

Jon R. R. dijo...

Qué buen análisis, Jorge. Estas tres películas son de las que uno no se cansa nunca de ver, son magníficas.

Y evidentemente las bandas sonoras, inolvidables, de vez en cuando acuden a mi cabeza y las tarareo como si tal cosa. Me encantan los crescendos, como empiezan por lo general suavecito y luego van a más y más (por ejemplo "Por un puñado de dólares").

Todos los personajes tienen "algo y el heco de que Eastwood sea "el hombre sin nombre" aporta aún más a las historias. No se sabe de dónde viene ni adónde va... Es un misterio, y ahí radica parte de su grandeza. Como dijeron alguna que otra vez en aquel programa, "Qué grande es el cine" (del que siempre me he declarado fan), qué bonitas son esas películas que comienzan con alguien "llegando" (por poner dos ejemplos diferentes a los de aquí, "Centauros del desierto", o "Shane").

En lo que no había caído yo era en el carácter paródico que comentas, detalle que me ha gustado y con el que estoy de acuerdo. Simplemente, otro de los aciertos de Leone.